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Querida Ana
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13 Septiembre 2017 04:00:00
Querida Hija Triste
QUERIDA ANA:

Un día le escribió una mujer que se quejaba porque ninguno de sus hermanos la apoyaba ayudando a cuidar a su madre enferma. Decía que ella se quedó soltera por ese motivo y llevaba una vida miserable porque sus hermanos ni se paraban en la casa para ver a su madre inválida. Quiero decirle que pudo haber sido mi hermana quien escribió esa carta porque piensa y actúa igual que esa mujer que escribió. Ella quiso convertirse en una “mártir” para poder cuidar a nuestra madre y en el proceso ha hecho de mamá una inválida totalmente dependiente de ella para todo. Mi mamá tiene sólo 69 años, pero tiene la apariencia y actúa como si tuviera 90. Es una completa anciana, sin serlo.

Los doctores le han dicho a mi hermana que es necesario que mamá deje de fumar y que haga ejercicio, pero ella los ha ignorado. Permite que ella se siente mucha parte de la mañana, toda la tarde y parte de la noche frente al televisor, y comiendo comida chatarra con refrescos. Mi hermana permite que haga todo lo que se le pega la gana, con eso se la tiene ganada. Y ¿qué cree que sucedió hace tres semanas? Llamé para saludar y hablar con mamá, pues había pasado por su casa en la mañana y aunque insistí mucho con el timbre, no me abrieron, así que llegando a casa llamé. Pues me dijo mi hermana que decía mamá que ya no la llamáramos ni mis hermanos ni yo, que dejáramos de hablarle e ir a verla.

Hasta hoy ni mi hermana ni mi mamá nos llaman ni a mí ni a mis tres hermanos. Y en tanto, mamá les ha dicho a otros parientes que nosotros nunca vamos a verla ni la llamamos. También dice que no ayudamos a mi hermana a limpiar la casa. Nada de eso es verdad. Entre mis tres hermanos y yo pagamos a una señora que va todos los días a limpiar la casa, lava en la lavadora y plancha. Constantemente mis hermanos y yo íbamos a verla, no pasaba un día sin que uno de nosotros la viera y además la llamábamos por teléfono. Y cuando tratamos de ayudar a mi hermana, siempre dijo que no necesitaba ayuda de esa, solamente económica. Nosotros pagamos luz, teléfono, gas, agua, cable, compramos la despensa cada semana, yo la llevo personalmente, pero desde hace tres semanas no me deja subir a ver a mamá. Me recibe en la puerta. Si lo hace por quedarse con la casa ella sola, está mal, porque todos los hermanos siempre hemos dicho que la casa será para ella el día que mamá falte.

Las dos han tenido éxito en dividir a la familia y darnos a los hermanos ese dolor de no poder ver a nuestra madre. Me duele terriblemente que sea así. Sólo espero que cada día sea menos. Ana, que por favor la gente no juzgue tan duramente a los hijos “malos”. Algunas veces no es nuestra culpa y hay buenas razones para ese aparente comportamiento. Gracias por atenderme y si acepta publicar mi carta. Saludos.

HIJA TRISTE

QUERIDA HIJA TRISTE:

Los problemas familiares siempre son especialmente dolorosos. Pero esas heridas eventualmente sanan. Su hermana, al parecer tiene una gran necesidad de ser “la buena”, “la sufrida”. Déjenla que tenga ese “honor” y esperen a que el tiempo haga su trabajo. Siempre lo hace. Pero si esta situación se prolongara, sugiero que vean a algún abogado para obligar a su hermana que permita a sus hijos ver a su mamá. No quiero alarmar, pero pudiera ser peligrosa para la señora esa manipulación que hace su hermana. ¿Qué estará pasando en esa casa?

ANA

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