Defienden a ultranza a la familia como célula maestra de la sociedad.

Pero los peores males del país surgen y se prohijan en el seno de las familias.

¿Acaso son huérfanos los millones de jóvenes que se drogan?

¿No forman parte de familia los muchos que invaden los casinos 24 horas al día?

¿Dónde sino en casa aprenden los bullies a atormentar a sus compañeros?

Claro, la familia modelo ya no existe en la mayoría de las casas.

Quizá nunca hubo padre de familia, huyó el varón o se divorciaron.

La reconstrucción moral que le urge a México debe empezar por eso casa por casa.



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