- Nada de eso. Ni una ni otra cosa de las que ha mencionado.
- Y entonces, ¿cómo se rehabilitan?.
- Los que lo hacen, por un milagro.
- ¿Qué disciplina siguen?.
- Profesor, ya lo hemos mencionado en otras ocasiones. No todos los centros de rehabilitación dependen de grupos de “24 horas”.
- Ah vaya. De alcohólicos anónimos.
- No. Los grupos de “24 horas” se dicen de alcohólicos anónimos, pero la organización mundial de doble AA no los reconoce.
- ¿No ayudan a los alcohólicos?.
- Los “ayudan” encerrándolos, separándolos tres meses por lo menos de sus trabajos, sus familias, su entorno…
- Eso suena a secuestro.
- ES UN secuestro. basta con que un familiar, cualquiera, señale que hay una persona con problemas de alcoholismo, para que los “padrinos” de cualquiera de estas casas manden por
el enfermo y lo remitan por la fuerza a uno de estos lugares conocidos como anexos.
- ¿Para ayudarlo a la fuerza?.
- Sí. Si no se somete lo golpean, lo sientan en una silla durante tres noches y tres días seguidos, si se duerme lo despiertan a cubetazos de agua helada, lo rapan, lo visten de mujer por
no ser “hombre” que se aguante la compulsión de beber, allí sentado hace del uno, del dos, vomita y se desangra. Nadie se compadece de él.
- Oiga, pero eso es grave.
- Tanto que muchos de los que son llevados allí, ante la falta de alcohol en lo que llamamos cruda y que los médicos llaman síndrome de supresión, el sufrimiento es tal que mueren de
infarto.
- Caramba. ¿Y qué hacen?.
- Lo abandonan en cualquier calle oscura y… uno más. O uno menos, ¿a quién le importa?.
- ¿Y nadie los denuncia?.
- ¿Quién?. Los que se enteran son los mismos que están atrapados en esas prisiones clandestinas. Tienen los nombres de sus familiares y sus domicilios. ¿Para qué se arriesgan?.
- Dice el secretario del Ayuntamiento de Guadalajara que no estaban enterados de la existencia de este centro de rehabilitación en donde se intoxicaron cincuenta internos y perecieron
cinco.
- ¿Por qué se extraña?. ¿Cuánto tiempo lleva al lado de Aristóteles Sandoval?.
- Dos años, un poco más.
- Y no se había dado cuenta de los nexos de su jefe con el crimen organizado. Y lo tenía pegado a las narices. ¿Se enterará de alguna otra cosa?.
- ¿Y si sí?.
- ¿De qué no debemos de extrañar que se cometan otros crímenes y él ni se dé por enterado?.
| Comparte ese artículo: |
|



