Nada traen en sus costales mermados para millones de niños pobres.
No tuvieron Navidad y no tendrán Reyes porque apenas hay para comer.
El problema y la solución no son los Reyes, sino usted y yo.
Bien podemos responsabilizarnos de hacer un regalo a un solo niño del prójimo.
Es más, piense en un juguete, una caja de galletas y una cobija.
Más se va a gastar en cigarros o en vino; en restaurantes y tiendas.
Pórtese como rey solidario, no como Scrooge insensible.
.(JavaScript must be enabled to view this email address)
| Comparte ese artículo: |
|



