Los medios de comunicación con mayor continuidad están dando a conocer las quejas y lamentaciones de víctimas de algunos de los bancos que ellos mismos entre cambio y cambio de los cheques, sueltan y reparten los billetes falsos, entre ellos los de denominación de 200 y 500 pesos.
Supuestamente, según es lo que arguyen las cajeras y cajeros de los bancos, ellos dizque “revisan” y “constatan” la originalidad de los billetes y aseguran que no es posible que en algunos casos, entre el cambio de los cheques, suelten de esos documentos falsificados porque se les haya escapado y entregado a sus propios clientes, lo que demuestra no sólo el abuso, sino la irresponsabilidad hacia sus propios clientes.
Cuando esos falsos documentos regresan al mismo banco, supuestamente lo detectan que es apócrifo y con toda facilidad del mundo lo recogen, retienen e incautan con el pretexto de que es falso y la amenaza de que si no acepta una hoja media carta en donde el banco se hace responsable de que recogió el cheque por ser falso, le llaman a la Policía o a las autoridades de la procuración de la justicia.
Esta injusta situación de parte de los bancos se ha presentado lo mismo en instituciones financieras y crediticias de Saltillo como de Piedras Negras, Torreón y Monclova, al menos por lo que se sabe.
Precisamente ayer viernes, un cliente del Scotiabank Inverlat, S.A., explicaba a una de sus cajeras de la sucursal de Ciudad Acuña y Aldama, precisamente frente al conocido hotel San Jorge, en Saltillo, que el cheque con el que fue a hacer un pago y que según la cajera que lo pasó por una “lucecita” le apareció falsificado, se lo habían entregado junto con otros de a 500 pesos al ir a cambiar unos cheques.
Las lamentaciones y explicaciones del portador de ese cheque de 500 pesos, de dos que traía en su poder, no convenció a la cajera del Scotiabank quien con un: “Es su problema, porque debió haber checado si los billetes que le entregué eran falsos o no” y en respuesta del cliente perdedor a la cajera de que cómo quería que hubiera revisado la legitimidad de los billetes que le entregó momentos antes, recibió un reiterado “es su problema”.
Salidas infantiles e ingenuas como la anterior son una burla y un abuso para los clientes de los propios bancos que “regresan” entre el montón de billetes de cheques cambiados, los apócrifos, siendo los únicos perdedores los propios clientes y como siempre sucede con estas instituciones en infinidad de casos, sean de pago de intereses, las altas comisiones que siguen cobrando pese a que según se dice y pregona que los diputados federales y senadores ya tomaron puntos de acuerdo para que según ellos dejen los bancos de cobrar tantas comisiones por cualesquier motivo o razón.
Lo correcto sería que los bancos en presencia del cliente que cambia cheques, al entregarse el cambio, constaten y revisen los billetes y no exclusivamente cuando los entregan de la caja al un mostrador para un cliente.
En fin, a los “hijos de Víctor Hugo”, por el conocido libro “Los Miserables”, no podrá cliente alguno ganarles una. Por tanto, sin poder hacer nada ante esa sinvergüenzada, no queda otra más que el cliente sea el pagano y perdedor.
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