Las pretendidas alianzas entre el PAN y la izquierda en varios estados –Durango, Hidalgo, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo y Sinaloa- para competir por gubernaturas con el PRI este año, exteriorizaron la lucha que se libra en el corazón del equipo político del presidente Felipe Calderón. El desencuentro de la semana pasada entre el secretario de Gobernación, que las descalificó plenamente, y el dirigente nacional del PAN, que las defendió, mostraron el fin de una postura homogénea en el calderonismo que, en realidad, había perdido su consenso hace tiempo.
El secretario Gómez Mont, que no suele actuar como político, sino como aplanadora, debe haber estado tan molesto con el avance de la cocción de las alianzas que declaró una tontería: que son incongruentes y antidemocráticas. Un día después, tras haber razonado sus palabras y su error –las 32 legislaturas locales en México incorporan las alianzas en sus leyes electorales-, y entender que había quedado muy vulnerable –Vicente Fox y Felipe Calderón llegaron al poder producto de alianzas-, matizó su afirmación, pero el fondo del problema había quedado expuesto. Gómez Mont no habló de manera individual; representa una corriente de pensamiento dentro de Los Pinos que es ortodoxa y cada vez menos tolerante.
Las razones del embate retórico de Gómez Mont no son conocidas, y tampoco se sabe qué motivó su ataque público a las alianzas. Sí se sabe que la única en la que se involucró directamente fue en la de Oaxaca, donde el senador por Convergencia, Gabino Cué, hombre cercano al ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, tuvo una reunión con el secretario hace menos de un mes donde le dijo que se olvidara de la alianza con el PAN porque no transitaría. Él mismo, le dijo a Cué, la frenaría. En ninguna otra alianza se metió tanto López Obrador, ni a otro precandidato se le vincula con él, ni hubo ningún gobernador priísta que enfrentaría la posibilidad de una alianza electoral, salvo Ulises Ruiz de Oaxaca, que fuera a contracorriente con su partido durante la negociación del presupuesto, y cabildeara decididamente por el plan presentado por la Secretaría de Hacienda.
Si Gómez Mont está pagando el favor a Ruiz, a nombre del Presidente, no se sabe. Pero aún si este fuera el caso, la alianza en Oaxaca era un tema discutiéndose desde antes de la negociación del presupuesto. Ni el Gobierno, ni el PAN lo habían puesto sobre la mesa; el gobernador Ruiz si: apoyo al presupuesto y el PAN no respalda a Cué. Para el presidente Calderón, que es un político táctico pero no estratégico, la coyuntura era el presupuesto. Para Nava, el líder del PAN, su objetivo era lograr que de las nueve gubernaturas del PRI que se ponen en juego este julio, pudieran quitarles al menos cinco: Durango, Hidalgo, Oaxaca, Puebla y Sinalo
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