El nombre no es importante y si me apuran, ni siquiera es importante el par de guandajos que, cuestión de meses, se disponen a premiar a la Patria con varios guandajitos.
Eso tampoco importa; bueno, tampoco importa ni resulta pertinente en este artículo, pero me daría la peste bubónica de saber que, aunque fuera de un modo sesgado, yo hubiera patrocinado una procreación. Eso sí no me lo digan nunca. Mejor miéntenme la madre.
Estimado Lector:
Lo invitamos a leer a nuestro columnista exclusivo, Germán Dehesa, en los ejemplares impresos de Zócalo Saltillo y Zócalo Piedras Negras.
| Comparte ese artículo: |
|



