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Dalia Reyes
Dalia Reyes
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01 Noviembre 2016 04:00:00
Santas herejías
Cielo le decían a un primo, y aunque ahora él mismo no se explique la razón, debemos dar por cierto que o era un niño hermoso o simple y sencillamente amadísimo por mi tía. Cualquiera de las dos teorías sería válida, por lo menos en nuestra cultura.

El cielo para los latinos es sinónimo de belleza, pagana o celestial, pero belleza. No me aludo a otras culturas, porque puedo adivinar que en algún sitio mencionar el cielo es como abrir la puerta a las hecatombes naturales o a los caballos del Apocalipsis. Bien situados ya, el cielo tiene un papel determinante en nuestra vida cotidiana, más allá de religiones, creencias, ateísmos o niveles académicos.

Todos hemos tenido una abuela, madre o parienta cercana con la boca llena de cielo. Santo cielo es una expresión que hemos de escuchar los mexicanos para adquirir la nacionalidad en pleno, y esta es dicha solamente por la gente mayor, generalmente refiriéndose a peligros de un tercero a su cargo.

Mi cielo se mantuvo en boga por muchos años entre las parejas, pero con las libertades que nos hemos tomado las mujeres, ha quedado desterrado para trasladarse a memes de Facebook diciendo cosas como esas para decirte mi cielo tendrías que tratarme como ángel. La expresión queda casi en exclusiva para madres que se refieren a sus hijos con extremo amor y demasiado remordimiento.

Encontré un libro, cuyo hermoso título es Mapas del cielo y la tierra, en donde hay un artículo sobre los múltiples significados que el ser humano adjudica al cielo, y sólo por ser breve, les comparte una lista muy abreviada sobre los usos del cielo hechos por el hombre: Escenografía para la acción de dioses belicosos, lugar de avisos divinos, manifestación del estado anímico de las deidades, punto de partida del castigo divino o natural, espacio para las aventuras de quien tiene el don de volar.

A lo anterior podríamos agregarle que es el lugar desde donde nos escuchan los seres queridos a quienes fuimos encomendados, también el sitio donde radican nuestros muertos vueltos estrellas, y donde están las nubes con formas fantásticas, y donde vive lo que, a pesar de tanto tiempo, todavía se desconoce.

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