3 lecturas





Las palabras que el mediocampista del Santos Fernando Arce pronunció después de su empate contra el Atlante el domingo me hicieron pensar que tal vez puedan repetir el campeonato.

“No es pretexto el poner a los diferentes torneos que estuvimos enfrente, la realidad es que estamos en la Liguilla, no sé si merecidamente, pero ya estamos en la Liguilla y hay que defenderlo con todo”.

Por vez primera en bastantes meses escucho palabras sensatas de un futbolista, aplaudo ese sentimiento progresista de Arce, pues aunque los Guerreros hayan dado los partidos más vomitivos de la campaña, aunque hayan calificado de “panzazo”, están vivos en el Apertura y tienen una nueva oportunidad: lo que importa ahora es el futuro, no hablar de su pasado.


TENISTA OLVIDADO

Que en el deporte mexicano sólo brillan las individualidades no es novedad, en las últimas Olimpiadas pudimos comprobarlo de nuevo. He dedicado muchas horas a tratar de resolver ese rompecabezas de “por qué en los juegos de conjunto no ‘somos’ tan buenos”. Creo que las principales razones son: 1) Es más fácil que una sola persona se motive y venza todos los obstáculos que se le presentan; 2) es menos costoso (para las instituciones públicas y privadas) echarle dinero a una sola alcancía que a varias.

Por eso me parece poco menos que escandaloso no ayudar a los buenos deportistas individuales cuando brotan en medio del pantano de la mediocridad. El caso más reciente del que me enteré es el de Jonathan Fco. Martínez, una joven promesa saltillense del tenis, quien se la ha pasado tocando escritorios y puertas de todos los dirigentes locales, estatales y federales “encargados” del deporte para recabar fondos para entrenarse y viajar a los torneos, y sólo recibe portazos, silencio o indiferencia en la mejor de las variantes.

Jonathan está a punto de lanzarse a un mundial en Yucatán, a donde asistirán los mejores 100 tenistas del planeta, incluido el sexto lugar y mejor azteca, César “El Tiburón” Ramírez, quien ya ha participado (con grandes actuaciones) en el Roland Garros y el US Open. Y resulta que a “Johny” nadie le ha querido auxiliar para los gastos de trasportación y hospedaje.

No dudaría que en unos cuantos meses dejara de competir a favor de Coahuila y se pusiera la chaqueta de Nuevo León, hasta donde se ha tenido que mover para entrenar, va y viene todos los días porque el Inedec no le quiso pagar a su maestro, cosa que hicieron gustosos en el estado vecino.

De hecho, Jonathan me confesó que si aún seguía con el sarape en el corazón es porque antes le daban una pequeña beca que le servía (al menos) para comprar cuerdas, raquetas y tenis especiales.

“Pero de un tiempo a la fecha ya me la suspendieron, nada más me la dejaron de pagar, tampoco me avisaron si estaba cancelada definitivamente. Quién sabe, a lo mejor alguien la está cobrando por mí y no estoy avisado”, dijo el joven Martínez.

Esa hipótesis no suena descabellada, no sería la primera vez que la burocracia “suspende” estímulos, pero no los da de baja y alguien sin nombre, dentro del mismo sistema, se pone en la cartera los “billetes huerfanitos” que los deportistas descuidados no quisieron recoger. Ojalá no sea el caso, pero ya estaré investigando y les aviso.
Comparte ese artículo: Facebook Favicon Facebook Google Bookmarks Favicon Google Bookmarks Twitter Favicon Twitter YahooMyWeb Favicon YahooMyWeb