La semana pasada escribí un artículo en este mismo generoso espacio que me otorga Zócalo, con el que muchos coahuilenses coincidieron, pues me lo hicieron saber con sus correos y con un nuevo récord personal en visitas en la página de Internet de este medio. La verdad es que sólo publiqué aquello que los ciudadanos desean leer en medios de comunicación y eso bastó. No escribí nada que el colectivo no supiera ya, sólo que puse la idea en público.

En la correspondencia que recibí tanto en mi buzón .(JavaScript must be enabled to view this email address) como en los mensajes directos de Twitter (sígueme en ZitamarArellano) y en las discusiones de Facebook, (donde me encuentras por mi nombre), leí una gran coincidencia de ciudadanos de todo Coahuila que me expresaron su apoyo a la denuncia que publiqué contra Rubén Moreira y sus mentiras sobre su política de impuestos.

En buena parte de los correos me preguntaron: ¿Qué se puede hacer ante los abusos del Gobierno? ¿Cómo podemos evitar ser víctimas de un embustero? Y luego me expresaban, casi unánimemente: “¡Qué lástima que en Coahuila la gente no se da cuenta de lo que nos hacen!”.

Lo primero que destaco no es que existe un desencanto generalizado en la población, una decepción hacia un gobierno que engañó a los ciudadanos y ahora sus mentiras se revelan con mucha nitidez. La verdad, como siempre, salió a flote.

Pero lo que más destaco es que, contrario a la idea general de que los coahuilenses no nos damos cuenta, la realidad me indica que hoy, como nunca, los coahuilenses ya se dieron cuenta y están dispuestos a moverse en función de responder colectivamente al gobierno.

Por ejemplo, antes de la elección pasada, era muy raro leer en los medios de comunicación información crítica al Gobierno; hoy, numerosos medios han abierto esos espacios a la crítica (como éste que me hace favor de leer) y los periodistas ya no defienden tanto a la familia Moreira como antes. Se les cayó del pedestal y dejó de pagar la renta. Así funciona.

Los empresarios han dado ejemplo de esta actitud indispuesta a seguir tolerando el abuso, la mentira y la corrupción como forma de gobierno. Les he visto no sólo una postura muy decidida, sino acciones concretas. Por ejemplo, fueron ellos los que impulsaron una ola de amparos en contra de la deuda de Coahuila y los nuevos impuestos. Son ellos los que llevaron a México la denuncia pública a través de la Expo Deuda y los que han presionado para que se castigue a los responsables del desfalco más grande de la historia.

Pero no sólo los empresarios, también la sociedad que se organizó casi espontáneamente y a través de las redes sociales. Grupos como Indignados Coahuila, Ciudadanos por Coahuila, Claridad y Participación Ciudadana y muchos otros han actuado no sólo en redes sociales, sino también a través de medios de comunicación, manifestaciones públicas en las plazas y calles y con acciones legales para defenderse de la deuda y sus nocivas implicaciones como el aumento de impuestos.

Veo que este es el momento del ciudadano en Coahuila, nunca antes la sociedad había estado tan bien informada de una crisis gubernamental y dispuesta a tomar acción para defender sus intereses. Hoy encuentro que los coahuilenses estamos en pie de lucha en contra de un gobierno que nos robó, pretende impunidad y que los ciudadanos paguen.

Es falso que los coahuilenses estén callados. No veo ya la actitud de los dejados. Ahora es distinto, el ciudadano ya abrió los ojos y mantiene su postura firme. Me alegra mucho que le negarán su voto al PRI, pero sobre todo que se han dado cuenta que la actual generación de priistas es altamente desconfiable. Ya no les creen sus mentiras.

Los personajes que han gobernado en los tres poderes se confabularon para robarse el dinero y obligar a los coahuilenses a pagar. Esa traición se paga.

Hasta las clases populares se darán cuenta que los traicionaron. Les dijeron que merecían apoyos sociales y apenas votaron por el PRI, se los quitaron. Les dijeron que les darían 5 mil pesos en una tarjeta de beneficios y el Gobierno carece de dinero para cumplir esta promesa. La obra pública se sacrificará porque la mitad del presupuesto de Coahuila se va al pago de la deuda.

Al PRI se le cayó el teatro y los ciudadanos se dieron cuenta y están en disposición de actuar. No hay ya más dejadez ni tampoco desconocimiento. Se llegó la hora de las decisiones y de poner al gobierno de los Moreira y a todos sus secuaces en su lugar: el olvido. Se acabaron los dejados, la sociedad ya despertó.

Moreira: agárrate.
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