×
Juan Latapí
Juan Latapí
ver +

" Comentar Imprimir
20 Noviembre 2016 03:10:00
Se inventaron los pretextos…
SE HABÍAN TARDADO. ANTE EL aumento de la presión de la opinión pública fue aprehendido el ex alcalde de Allende por haber sido omiso durante los espeluznantes acontecimientos de 2011.

CON SOSPECHOSA COBERTURA MEDIÁTICA ESTE ex funcionario -mientras la justicia lo declara culpable, cómplice o inocente- es acusado y señalado como culpable para así atenuar los cuestionamientos. No importa que hayan pasado más de cinco años plagados de omisiones, sospechosos silencios y complicidades, él es el culpable del momento.

TAL PARECE QUE VIVIMOS BAJO el signo zodiacal del chivo expiatorio. Ese chivo al que en la antigüedad, mediante un ritual, le cargaban todas las culpas del pueblo judío para luego ser enviado al desierto y abandonado allí.

QUÉ LE VAMOS HACER, ASÍ funcionamos, a base de buscar culpables –nunca soluciones- anteponiendo pretextos para ocultar la verdad. Fingir y aparentar forman parte de nuestra forma de ser, en mayor o menor medida, desde arriba hasta abajo, como individuos y país.

ES ESA BÚSQUEDA DE CULPABLES la que nos lleva a inventar cualquier tipo de pretextos y excusas para evadir nuestra responsabilidad sin reconocer errores ni limitaciones. Es mucho más fácil y cómodo echar culpas.

POR ESO, AHORA RESULTA QUE el desastre económico y la devaluación se deben a Trump y no a las metidas de pata de las autoridades responsables de la economía del país. Así también los casos de corrupción –empezando por la dichosa casa blanca de 7 millones de dólares- no es responsabilidad de quienes incurren en los ilícitos, sino de los medios de comunicación que los han dado a conocer.

RESULTA TAMBIÉN QUE PARA LAS autoridades las víctimas de la inseguridad lo son por que andaban en malos pasos y no porque el Estado haya perdido la capacidad de brindar seguridad a la población.

RESULTA QUE EL INCUMPLIMIENTO DE las promesas de campaña de los gobernantes se debe a factores imprevistos o a la caída del precio del petróleo, pero nunca a que son prácticamente incumplibles, tales como solucionar el conflicto de Chiapas en 15 minutos o la creación de un millón de empleos al año prometidas por Fox. Promesas que sólo buscan votos, como en la última campaña presidencial en la que se establecieron 266 compromisos de los cuales solo se han cumplido 28; y ni qué decir de las promesas incumplidas de El Bronco y la eliminación de la tenencia aquí.

PRETEXTOS VAN Y VIENEN COMO si nada. Nos dicen que a los ex gobernadores que saquearon el erario no los han podido aprehender porque no saben dónde se esconden. Y cuando algún político es balconeado con las manos en la masa, declara que “es mi voz pero no soy yo’’ o “sí robé, pero poquito”.

RESULTA QUE EL FRACASO DE los atletas en las olimpiadas se debe a que no hubo apoyo, ni patrocinadores o que se robaron el presupuesto destinado a sus actividades, pero no reconocen que están mal preparados y les faltan disciplina y capacidades. Lo mismo sucede con la selección de futbol que responsabiliza a la prensa de sus fracasos sin reconocer que los jugadores prefieren no exponerse a una lesión que los privaría de sus ingresos millonarios.

Y ANTIER, EL COLAPSO DE la página Pagafácil del Gobierno Estatal se lo achacaron a que el sitio se saturó por la demanda y no a la falta de planeación, previsión y capacidad técnica. De la misma manera, la ineficiencia de la Policía dicen es culpa de la falta de presupuesto y no a la mala selección, deficiente entrenamiento, condiciones laborales y a los bajos salarios.

POR SU PARTE LOS EMPRESARIOS atribuyen sus fracasos a las malas políticas económicas gubernamentales sin reconocer que muchas de las veces son producto de sus malas decisiones.

Y NI QUÉ DECIR DE los prestadores de servicios, desde aseguradoras, bancos, escuelas, compañías telefónicas y comercios, hasta plomeros, mecánicos y burócratas. Es increíble la sarta de pretextos que anteponen para evadir sus responsabilidades.

HEMOS LLEGADO AL COLMO DE que ahora resulta que hasta las faltas de ortografía, en las que incurrimos, ya no sólo son errores de dedo, sino culpa del demonio Titivillus –el que modificaba las transcripciones medievales- y de ninguna manera debido a nuestra falta de atención ni de cultura.

MIENTRAS TANTO SEGUIMOS VIVIENDO Y tolerando este imperio de pretextos de nunca acabar, profesándoles nuestro culto y devoción, rogándoles nos cubran con su manto protector para evadir nuestras responsabilidades, buscando o inventando culpables; desde la ruptura de la dieta ocasionada por las tentaciones gastronómicas; la impuntualidad porque no sonó el despertador o por el tráfico; hasta las mentiras que pretenden ocultar la corrupción y la impunidad, así como los pretextos de afrentas a un supuesto honor para evadir la acción de la justicia.

Y LO QUE ES PEOR, ante todo esto nos inventamos cualquier tipo de pretextos para no afrontar y evadirnos de esta realidad. Por eso no vale quejarse cuando nos dicen que “se inventaron los pretextos, se acabaron los pendejos”.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

" Comentar Imprimir


COMENTARIOS


columnistas

top-add