Y, como si fuera poco, al menos para los coahuilenses, es precisamente nuestra entidad a nivel nacional la que tiene medalla de oro entre los habitantes con sobre peso, gordinflones, rollizos, regordetes, rechonchos, “llenitos”, obesos, “llantudos” o como se les quiera decir. Si me equivoco respecto a que estamos en primer lugar nacionalmente hablando, mínimo por los kilos que aportamos en grasa o gordura, nos quedamos con la medalla de plata, que tampoco no es muy honroso, sino todo lo contrario.
Diversos organismos, entre ellos, universidades públicas y privadas, el propio Seguro Social, gobiernos de los diferentes niveles, partidos políticos, organismos no gubernamentales, clubes deportivos y sociales, sindicatos, corporativos empresariales, etc., han realizado programas alimenticios para hacer cultura y que las familias mexicanas logremos, al menos con las futuras generaciones establecer y lograr una alimentación más sana y con menos grasa.
Los avances no son alentadores, por lo que seguimos figurando dentro de la “orgullosa” tablas de los primeros lugares mundiales en gordura.
Lo más reciente a nivel nacional fue una cruzada encabezada por la Secretaría Federal de Educación Pública, para que las autoridades de los diferentes niveles apliquen restricciones y disposiciones para reducir o limitar y de ser posible erradicar o prohibir terminantemente, la venta de alimento chatarra en el interior de los planteles educativos de los distintos grados, así como en su exterior más cercano.
Si bien es cierto que en la mayor parte de las entidades, se ha regulado la comercialización del alimento “chatarra”, se cuenta con los dedos de una sola mano los gobiernos estatales que han prohibido de manera implícita la venta de frituras y en general la comida chatarra, conocidos también como alimentos y productos de bajo valor nutricional.
Mientras que en algunos estados se han reformado leyes para que las autoridades educativas y sanitarias emitan lineamientos para evitar la venta de alimentos de bajo o nulo valor nutricional en las escuelas, en otros se han concretado a echar andar programas de orientación para que los padres de familia asuman su responsabilidad y procuren no comprarles comida chatarra a sus hijos e hijas.
Las cosas no han pasado de esa línea lo que viene a dar como resultado que si bien es cierto que algo se avanza en las campañas para disciplinar el buen comer, es más lo que se retrocede para acumular más kilos de grasa y seamos más gordos en México.
Estas campañas oficiales tienen y deben ser de equipo, pues las autoridades solas no avanzarán gran cosa, por lo que es necesario y obligatorio que los papás y mamás de pequeños inicien desde ahora a cuidar el peso de sus chiquitines porque de otra manera cualquier tarea gubernamental será un fracaso y mientras no haya participación de todos y en forma de equipo, seguiremos habiendo más y muchos gordos.(http://www.intersip.com.mx)
| Comparte ese artículo: |
|



