×
Vicente Bello
Vicente Bello
ver +

" Comentar Imprimir
23 Noviembre 2016 04:00:00
¿Será posible que el Senado revise realmente geopolítica y tratados?
Pues ayer el Congreso desde el Senado –la Cámara que tiene por obligación constitucional dar seguimiento y contrapeso de la política exterior de México-, se dispuso a mirar frontalmente hacia la nueva relación México-Estados Unidos a partir de Donald Trump. Pero renuente ha continuado el Poder Legislativo mexicano en centrar la mirada en ese punto donde los mexicanos quisieran que la pusiera: La visión de futuro como país, cuyos regímenes históricamente siempre le han regateado a México.

Y se la han regateado, precisamente, por presión de los Estados Unidos de América, que desde los tiempos inmediatamente posteriores a la conclusión armada de la revolución mexicana se puso con ardor a educar a miles de hijos de la clase más pudiente del país con el fin de que, a su regreso, se auparan sobre una clase política mexicana que hoy, sin duda, tiene en individuos como Luis Videgaray Caso a sus entes más representativos.

Fue un acuerdo cupular por antonomasia: la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Senadores se dio tarea a sí misma ayer, y dispuso, en un punto de acuerdo que secundó el Pleno, que “llevará a cabo reuniones de trabajo a fin de analizar la Geopolítica Global y los Tratados de Libre  Comercio suscritos por México, en razón del cambio en el Poder Ejecutivo de los Estados Unidos de  América, y cuyas conclusiones serán presentadas a más tardar el 15 de enero del año 2017”.

Si realmente la Junta de Coordinación Política del Senado quisiera hacer una revisión detallada, seria, de la geopolítica global y de los tratados que ha firmado México (46), entonces estaría el Congreso ante el umbral de un trabajo legislativo que tendría que ser portentoso, porque, por definición, estaría echando mano de las más de 300 técnicas legislativas que todo Congreso y Parlamento en el mundo suele tener a la hora de construir leyes.

Si de veras hacen su trabajo como lo han prometido, revisar los tratados, entonces el Congreso por fin estaría haciendo su papel de contrapeso constitucional, revisándole al Ejecutivo Federal los costos y beneficios que debió haber sopesado en la elaboración y negociación de cada unos de los 46 tratados comerciales que México ha firmado con 15 países.

Este trabajo que se ha dado a sí misma la Jucopo del Senado tendría que ser comparado con los trabajos que el mítico Hércules hizo cuando limpió los establos del rey Augías.

¿Por qué? Porque por fin el Congreso estaría analizando, revisando, cómo es que la Presidencia de México a través de todos estos sexenios de neoliberalismo a ultranza –desde los tiempos de Miguel de la Madrid, cuando en 1985 firmó México el Gatt, hasta el más reciente firmado por Calderón y refrendado por Peña, el conocido como ATP, pasando antes por el TLCAN firmado por Salinas en 1993- ha planteado y negociado los 46 acuerdos comerciales de marras.

Por costumbre, desde los tiempos del Gatt y el TLCAN, nunca el Ejecutivo Federal ha considerado al Senado preguntarle nada antes de la firma de los tratados.

Es históricamente sabido cómo Carlos Salinas de Gortari, cuando negociaba entre 1991 y 1993 el TLC, envió a las mesas de negociación con Canadá y Estados Unidos a puros improvisados, que aterrados ante el peso negociador de los gringos, fueron barridos espantosamente a la hora de la negociación política y técnica de los sectores.

Pero además de que a dichas mesas los negociadores mexicanos llegaban sin entrenamiento previo, Salinas había decidido de antemano ceder a los gringos dos cosas: no negociar en el TLC la mano de obra, es decir la migración; y tampoco proteger al campo mexicano, sector que el entonces presidente de la República dio por perdido desde el principio.

¿Y cuándo de todo esto le fue consultado al Senado? ¿O cuándo le pidieron una opinión o le permitieron que –desde el cristal del contrapeso constitucional- revisara los acuerdos, las negociaciones, para entonces sí poder decir que los tratados eran constitucionales?

Nunca lo hizo Salinas. Pero tampoco los demás presidentes que le sucedieron. Al Senado, el Ejecutivo Federal siempre lo ha tenido bocabajeado, como un paquidermo que sólo se mueve si se le ordena desde la Presidencia de la República.

Y ahora la jucopo dice que revisará los tratados. De origen, con el hecho de saber que será la cúpula el que lo haga, debe saber el país que esta revisión no será más que una méndiga vacilada. Otra más de quienes controlan el Congreso mexicano: priístas, panistas, pvemistas y perredistas.

Se les podría sugerir la técnica del Análisis Económico del Derecho, por si de veras quisieran hacerlo. Es la técnica con que congresos como el estadounidense estudian las iniciativas de leyes cuando están en vías de construcción.

Es una técnica que permite calcular los costos y beneficios de cada ley, siempre en perspectiva de los costos y beneficios de la mayoría de la población. Si fuese así, el ATP podría estar siendo ahora, por fin, desmenuzado. Y vería la República qué tanto le cuesta y qué tanto le beneficia.

Pero verdaderamente, más allá del discurso oficial.

¿Y dicen que también revisarán la geopolítica global? ¿Querrá decir entonces que por fin el Congreso se pondrá a mirar a contraluz los intersticios de acuerdos firmados por México como aquel conocido como Plan Mérida, del que muchos opositores mexicanos abominan porque dicen que no es más que la entrega de México a los intereses geopolíticos de Estados Unidos?

Viniendo de los jucopos, es demasiada chulada para ser verdad. Veremos.

" Comentar Imprimir


COMENTARIOS


columnistas

top-add