Hay un ejercicio para estimular la destreza mental y la soltura verbal. Un participante pasa al frente del grupo y el resto del grupo le hará todo tipo de preguntas. Quien esté al frente tendrá que responder las preguntas, teniendo cuidado de no usar las palabras “sí”, “no”, “blanco” y “negro” porque quedará eliminado.

Ejemplo:

-Hola Juan. ¿Qué tal estás?, ¿bien?

-Bastante bien.

-Eres mexicano, ¿no?”

-Efectivamente, soy de Veracruz.

-¿Pero no dijiste que eras mexicano?

-No, soy de...

-¡Eliminado!

Cuando el participante queda eliminado, otro ocupa su lugar frente al grupo. Este es un viejo juego, simple en apariencia y cuya intención es ver cuál de los jugadores se equivoca primero o más. Si lo pensamos bien, se parece a la vida misma. Tanto en la vida, como en el juego, podemos equivocarnos, acertar, tomar atajos que no nos convienen, decisiones que sí; hay infinidad de alternativas.

Ni si, ni no, ni blanco, ni negro.

Las cosas no son sólo blancas o negras a mi entender, afirma la escritora argentina Liana Castello, no todo es un sí rotundo o un no contundente. Hay un sinfín de matices grises que no siempre son fáciles de entender o incluso aceptar.

Para muchos, continúa la autora, pareciera que las cosas tienen sólo dos extremos: blanco o negro, bueno o malo, etcétera. En primera instancia, no debería haber otra alternativa que estos dos extremos. Si bien lo pensamos, no se puede ser un poco honesto y a la vez otro poco deshonesto, mitad bueno, mitad malo, tener fe o no tenerla. Es cierto, para algunas cosas los extremos funcionan, para otras no. Sin embargo, la vida no es sencilla para nadie y en muchas oportunidades uno no hace lo que quiere, sino lo que puede. Es aquí donde empezamos a encontrar los grises, nos recuerda Castello.

Uno intenta ser feliz y aunque llegue a un estado semejante, es difícil encontrar la felicidad en su plenitud; uno intenta ser bueno, pero, ¿se logra ser realmente “bueno” en todo el inmenso significado de la palabra?, ¿totalmente noble?, ¿definitivamente íntegro? Es difícil, ¿verdad?

Del mismo modo, difícil resulta para algunos aceptar estos matices de grises que la vida nos ofrece, los “ni” o los “so”, podríamos decir.

Uno quisiera ser realmente bueno, descaradamente feliz, apunta la autora, intachablemente honesto, pero no siempre es posible y realista. Teniendo en cuenta estas limitaciones innatas, a pesar de nuestra voluntad, es bueno aceptar algunas de las alternativas de grises en la que nos terminamos instalando.
Comparte ese artículo: Facebook Favicon Facebook Google Bookmarks Favicon Google Bookmarks Twitter Favicon Twitter YahooMyWeb Favicon YahooMyWeb