Tras más de dos largos años en que la Federación, a través de la Secretaría de Comunicaciones y Transporte, no logra terminar con los trabajos de ampliación y modernización de la carretera Piedras Negras-Ciudad Acuña, surge la pretensión de convertirla en un camino de peaje o cuota.

Esto se desprende de encuestas que comenzó a llevar a cabo la mencionada Secretaría, cuando que todavía no tiene ni el 40 por ciento de avance en los trabajos, después de más de dos largos años.

La carretera Piedras Negras—Ciudad Acuña, más conocida por los pobladores como “la ribereña” por haber construido hace más de un centenar de años a cierta distancia a lo largo del río Bravo, es una vía de comunicación “rápida” para los habitantes de ambas ciudades y de hacerse realidad su cobro por transitar, asestaría fuerte y doloroso golpe económico a las diversas actividades que mutuamente tienen los dos puertos fronterizos de mención.
Tan pronto como el Gobierno federal inició las encuestas con quien y quienes transitan por la “ribereña” se hizo sentir el malestar e inconformidad, ya que el gobierno del panista Felipe Calderón, no conforme con tener ahorcados a los estados y municipios, al no enviarles el dinero, vía participaciones que les corresponde, ahora pretende seguir su sistema de ahorcamiento con la economía hogareña.

Se trata la “ribereña” de una carretera angosta y que cubre una distancia de 85 kilómetros, aproximadamente y con su dizque modernización que se trata de una simple ampliación de ambos lados o sea agregarle su acotamiento que no contaba con éste, la Secretaría de Comunicaciones y Transporte, pretende burlarse de los acuñenses y nigropetenses “anunciándola” como carretera de cuota, es decir, que se cobraría como si realmente se tratara de una autopista.

La S.C.T. quiere cobrar o al menos es una de las preguntas que están haciendo los jóvenes encuestadores contratados por la citada Secretaría federal, una cuota de 135 pesos, lo que resultaría un abuso porque la cacareada modernización se concreta a una simple ampliación de metro y medio de cada lado, pues seguirá manteniendo sus mismas curvas y sería una carretera de ida y vuelta, es decir, de circulación exclusivamente para dos vehículos.

La tradicional “ribereña” a través de los años ha sido un camino testigo, protagonista y causante de cientos de muertes, particularmente de accidentes al chocar o estrellarse de frente dos vehículos.

Sus múltiples curvas que se suponía serían suprimidas cuando se conoció de los trabajos de “modernización” hace que los conductores que la utilizan no puedan excederse de más de 80 a 90 kilómetros por hora, con la circunstancia de que en las curvas hay que reducirla, lo mismo en sus múltiples “columpios” es decir esas pronunciadas bajadas y elevaciones características por lo sinuoso y tipo de topografía causado por el lomerío.

Es un hecho que de confirmarse la “jugarreta” o arbitrariedad que pretende el gobierno de Felipe Calderón, de hacer el intento de cobrar por el uso de la “ribereña”, los diferentes sectores representativos lo mismo de Piedras Negras que de Ciudad Acuña, saldrán a defender su orgullo y dignidad, ya que de no hacerlo, sería tanto como aceptar que les jugarán el dedo en la boca.(http://www.intwersip.com.mx)
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