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Guillermo Robles Ramírez
Guillermo Robles Ramírez
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Licenciado en Comunicación en la Universidad Iberoamericana Plantel Laguna, Posgrado el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Monterrey, Director General de la Agencia de Noticias SIP, Premio Estatal de Periodismo en el 2011 y 2013 en la categoría Columna de Opinión, reconocimiento de labor periodística de la Unión de Periodistas del Estado de Coahuila.

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21 Octubre 2016 03:00:00
Sin falacias y sin rodeos
Es común que cada año y sobre todo cada vez que existe un cambio de Presidente de México, entra tomando medidas muy agresivas como para que ante los ojos del mundo y del mismo país vea que existe un cambio.

¿Pero serán así las cosas?, porque al final del día nada cambia a favor de los mexicanos, al igual que el de la industria o sector empresarial en donde situación en el país los pobres siguen siendo pobres y los ricos más ricos, aunque hagan declaraciones alarmantes.

Un ejemplo de ello, fueron las industrias cigarreras, refresqueras, cerveceras, de alimentos chatarra y de otros ramos de consumo muy generalizado, cada que el gobierno federal les aplica un alza en los impuestos, la insistente y permanente cantaleta es que ese incremento les causará un alto desempleo, pues se vendrán abajo sus ventas. Además, siempre pone en riesgo la existencia de la misma, y con miras de irse a otros países en donde sientan un beneficio fiscal.

Igual que el gobierno, mucho ruido y pocas nueces, y como siempre con la tan repetida receta; los productores avientan el petate del muerto, cada que la Secretaría de Hacienda les da un zarpazo aumentándoles los impuestos, las cosas siguen igual o mejor que antes ya que el crecimiento demográfico del país es permanente y consecuentemente hay más consumidores de sus endulzantes bebidas y botanas o alimentos chatarra.

Han pasado años desde que el gobierno federal ha realizado sus cargas fiscales a estos rubros del comercio y a la fecha no se ha anunciado ningún empresario declarado en la quiebra o la inversión del mismo hacia otro país con beneficios fiscales mucho mejor que en el nuestro.

Lo único que se ha observado y lo que sin ser adivinos muchos habían pronosticado qué harían los empresarios de la industria cigarrera, refresquera, y todo aquellos que comida chatarra y se vieron afectados con el incremento de impuestos. Simplemente le endosaron la carga fiscal al último receptor de la cadena productiva, es decir, al consumidor fue al que pagó los platos rotos y mientras la demanda siga existiendo el consumidor seguirá pagando los aumentos de impuestos e insumos que tengan estas compañías.

Ahora bien, por el otro lado, es decir, la Secretaría de Hacienda, nunca ha dado una explicación o al menos tampoco se ha visto un beneficio a los mexicanos sobre en dónde ha quedado ese dinero recaudado que tan solo tuvieron un 35 por ciento de incremento más de los impuestos que todo pagamos, es decir, dinero extra que entraron a las arcas federales por esos productos de cigarros, y bebidas azucaradas.

Ni antes, ni ahora después el Secretario de Hacienda, en turno al igual que estaba antes, han podido dar explicación alguna sobre el uso obtenido de los recursos provenientes de los nuevos impuestos.

Existen sectores sociales de los diferentes niveles que están de acuerdo en que los refrescos y demás productos con demasiada azúcar, tengan un mayor costo para detener la obesidad entre la población, preferentemente en los infantes y jóvenes y bajar del primer lugar mundial que tiene México en ese creciente problema de la gordura.

Empero, existen muchos factores que no fueron considerados como el hecho de que hay regiones del país en donde es el refresco la bebida tradicional en el desayuno, comida o cena, además durante el trabajo.

Este fenómeno se presenta con mucha más regularidad en las regiones del Sur del país, especialmente donde no llegan por diversas razones los lácteos y debido a la ausencia de ese producto de más alta calidad alimenticia, la soda o refresco se generalizó.

Los históricos lamentos de los refresqueros del país, se repite una vez más y, conforme a los antecedentes, el consumo no solo se detendrá porque esas bebidas costarán más, sino aumentará.

Por tanto, es además de una falacia más, un pretexto porque el impuesto automáticamente pone a los refresqueros una barrera para un alza a futuro inmediato en el precio del refresco que generalmente se aplica a inicio de año con el sobado pretexto de que subieron las materias primas.

Igual es una total mentira el manejo que el gobierno ha dado para justificar el nuevo impuesto diciendo que a mayor costo de ese producto, menor consumo y menos gordos y pacientes de cáncer de pulmón, tendremos en México.

Son mentirosos quienes se quejan de que habrá desempleo como quienes dicen que con un costo mayor en las bebidas endulzantes se combatirá la obesidad, problema del tabaco, así de fácil y sin andar con tantas falacias y rodeos. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) http://www.intersip.org

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