En las próximas horas se confirmará la gran farsa del SME: que el ayuno que casi cuesta la vida a dos electricistas buscaba –más que la reivindicación laboral– un claro objetivo financiero para Martín Esparza y socios. ¿Y cuál es el valor económico de la huelga?

Poca cosa, resulta que el ayuno fue transado por la liberación de por lo menos 7 mil millones de pesos, y por el control de al menos 6 mil millones en bienes, inversiones e inmuebles, que significa la toma de nota del SME. Es decir, parafraseando a Clinton, se podría concluir que detrás de la huelga del SME lo que se disputa “es el dinero, estúpidos”. Y no son tres pesos; es una fortuna que valió una huelga de hambre y casi un mártir.

Pero existen dos problemas nada sencillos de resolver una vez que legalmente el Gobierno reconozca la dirigencia de Martín Esparza. ¿Cómo explicarán a electricistas y ciudadanos la farsa de la huelga de hambre? Pero la gran pregunta va más allá. ¿Para qué servirán las montañas de dinero que tendrá en sus manos Martín Esparza? ¿Cuál será el destino de los miles de millones de pesos que pelean, con uñas y dientes, los corruptos líderes del SME?

Sin duda que el gobierno de Calderón tendrá serios problemas para justificar la farsa de reconocer legalmente al SME, luego que lo exhibió como un puñado de transas. ¿Qué van a decir ahora? ¡Que Esparza y su claque son líderes ejemplares, democráticos, honestos y preocupados por su gremio! En el fondo, desde Felipe Calderón, pasando por su secretario de Gobernación –el pequeño Blake– y el titular del Trabajo harán un monumental ridículo. Y es que la farsa y la transa con el SME no tiene pies ni cabeza. Claro, a menos que le digan al SME ¡que siempre no...!

Pero la verdadera pregunta está en el destino del dinero del SME. ¿A dónde creen que va a parar esa fortuna? Los malpensados tienen razón: El dinero va a parar a una campaña electoral en 2012. ¿Y adivine en qué campaña? En efecto, buena parte del dinero irá a parar a la de campaña de AMLO. ¿Saben de dónde salió la idea de la huelga de hambre? En efecto, de AMLO.

Y para los que dudan, basta una mirada al Itinerario Político del 29 de octubre de 2008. Se documentó que en 1992 AMLO recibió 9 mil millones de pesos –viejos pesos– del gobierno de Salinas, a cambio de levantar un plantón del Zócalo. La evidencia la confirmó Manuel Camacho. Sólo falta preguntar: ¿Y para qué ese dinero? Para hacer política. Y es que desde siempre la política se hace con dinero público, sindical… Al tiempo.

En el Camino

Por cierto, si le dan la toma de nota al SME lo menos que debe hacer Javier Lozano es renunciar. ¿O no?