Durante varias semanas antes del día que feneció el plazo para que los concesionarios de los vehículos de servicio público foráneo de Saltillo, tenían que tener plaqueadas sus unidades, fueron advertidos repetidamente en el sentido de que el incumplimiento sería motivo para ser retiradas de la circulación esas unidades.

Como no hay fecha que no se cumpla ni día que no llegue, decenas de autobuses ya fueron sacados de sus respectivas rutas, además de aplicarse las respectivas sanciones económicas, mientras que otras sus dueños optaron por dejarlas en los patios de sus propios corralones y talleres mecánicos.

Sobre aviso no hay engaño, frase apropiada, a la medida y bien aplicada a los incumplidos dueños de los autobuses y taxis puestos fuera de circulación, que ahora lloran y se quejan públicamente por considerar injusta la medida, cuando que los propietarios de vehículos particulares llevan varios años sin hacer plaqueo, violando repetidamente el reglamento de vialidad.
Mientras que los propietarios particulares de vehículos en general, cumplen cabalmente con la obligación de circular con placas vigentes, los concesionarios del servicio público urbano durante decenas de años fueron protegidos y solapados por las autoridades locales en turno.

A menos de un año y siendo uno de sus compromisos ante la ciudadanías saltillense, el alcalde Jericó Abramo Masso, dio demasiado plazo para que los autobuseros y taxistas tuvieran el tiempo suficiente para regularizarse e igual que el resto de los dueños de unidades motrices particulares, cumplieran con la ley.

Los integrantes del pulpo del transporte público urbano, dieron por hecho que la alerta y advertencia del edil Jericó Abramo, serían simples declaraciones periodísticas y que seguiría la impunidad y tolerancia que tuvieron de las administraciones pasadas, por lo que acostumbrados a ese trato preferencial, dejaron pasar el tiempo y no se preocuparon de una obligación que tienen confiados a que no pasaría nada.

El lunes de esta semana, concluido el plazo que tanto estuvo repitiendo el presidente municipal de Saltillo, de las palabras se pasó a los hechos y los concesionarios incumplidos no daban crédito, pues nunca antes se les había hecho efectiva la advertencia de que tienen que estar dentro de la ley como todos los demás dueños de vehículos cualesquiera que sea su uso.

Los saltillenses han aplaudido la medida, ya que estiman que el cumplimiento de las leyes y reglamentos debe y tiene que ser parejo, ya que siempre se ha visto mal que a una parte de los ciudadanos se les exige y a otra no.

El alcalde Abramo Masso, ha venido sosteniendo y aplicando una política de que en sus cuatro años de gobierno local, no habrá saltillenses de primera, segunda ni tercera clase, sino todos serán tratados por igual, lo que ha sido bien visto por la sociedad de la ciudad capital coahuilense, rompiendo con esa improcedente
costumbre.

Sale sobrando que los incumplidos concesionarios del transporte público urbano se quejen e inconforme, pero particularmente, anden con sus lágrimas de cocodrilo por el hecho de que como a cualquier ciudadano se les aplicó la ley, sirviendo ello de un claro ejemplo de que en Saltillo todos sus habitantes tendrán los mismos derechos, facilidades, pero igual sus obligaciones y derechos.

(http://www.intersip.com.mx)
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