MAMI… ¿NO ES PECADO COMER la carne de venado? ATAREADA, LA MUJER RESPONDIÓ QUE no.

Y no lo era…

CON AQUELLAS JUDÍAS COSTUMBRES ALIMENTARIAS, había que cuidar muy bien lo que entraba al organismo, así que Eleazar salió corriendo a donde estaba el resto de sus amigos.

-¡NO!… NO ES PECADO…

Y LA COMIERON CON GUSTO.

LUEGO SE ASOMARON DE NUEVO, había unos plátanos fritos que jalaron con el gancho…

¡delicioso! ENTRE DIVERTIDOS Y HAMBRIENTOS, ROBARON la comida de don Nati, el hombre que maltrataba a sus hijos.

ESE QUE EN NAVIDAD LLEVABA de regalo libretas y lápices.

EL QUE NO TENÍA GESTOS de cariño para con los suyos.

¡BIEN QUE SE LO MERECÍA!, pensaron…

PERO NO CONTABAN CON QUE alguien iba a cometer la indiscreción de platicarlo, a manera de chiste… y que de allí la voz llegaría hasta la mamá de Eleazar.

¡Y EL CIELO CAYÓ EN pedazos! CÓNCLAVE FAMILIAR…

LAS MADRES… LOS QUE TENÍAN…

LOS PADRES… LOS QUE NO se habían ido de la casa.

LOS QUE EDUCABAN Y LOS que castigaban, aquello iba a tener un castigo… pero un castigo ejemplar.


¡Y VAYA QUE LO FUE!

ENCERRADOS TODOS EN UN CUARTO, recibieron una sinfonía de cintarazos que se escuchaban hasta la calle…

LOS GEMIDOS, LOS GRITOS, EL llanto…

¿Y TODO POR UN PEDACITO de carne de venado y unos plátanos fritos?

NO FALTÓ LA MADRE QUE se dobló ante el dolor del hijo… ante las marcas en la espalda… ante el llanto y la promesa de no hacerlo nunca más.

¿EXCESIVO?

-¡Y LA PRÓXIMA VEZ LOS voy a colgar!, sentenció el padre…

¡PERO SI HABÍA CUIDADO LAS formas!… se había fijado en que la carne a engullir fuera lícita de acuerdo a los usos y costumbres de la comunidad.

QUIZÁS NO ERA TAN GRAVE.

PERO NO HABÍA CONCESIONES DEL padre… ni de los otros padres y madres.

EN ESE BARRIO DE CALLEJUELAS oscuras…

EN ESA ZONA DE PIEDRAS y charcos…

NO HABÍA DE OTRA, PENSARON…

“AL RATO VAN A ESTAR en el penal… ni modo”.

DECÍAN QUE A ELLOS LES dolía más que a nadie la cintariza… que era necesaria…

QUE AL RATO, SI LOS dejaban, iban a robar otras cosas.

SABÍAN QUE ROBAR ERA MALO, y lo hicieron, como un juego, desde luego… como una manera de granjearse simpatías entre los amigos.

YA NO TUVIERON OPORTUNIDAD DE repetir el chiste.

BUENO, ELEAZAR NO SE ATREVE a probar otra vez la carne de venado… aunque sea lícita de acuerdo a su religión.

DICE QUE LE PROVOCA SERIOS problemas de digestión.

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