A las amas de casa les gusta ir solas a comprar la despensa.

Ya no ven la ida al súper como paseo familiar, con niños y sirvienta al lado.

Nada de dejar que todos metan alimentos y golosinas al carrito.

Saben que cuesta mucho dinero comprar apenas lo indispensable.

No caben ya las botanas del antojado e inconsciente marido.

Menos las golosinas que se les antojaban a los pequeños en los pasillos.

Gastan la quincena en una sola visita. “Y conste que no compré carne, ni lo de higiene”.

No es el mejor de los mundos posibles. Y hay millones que ni para eso.


.(JavaScript must be enabled to view this email address)
Comparte ese artículo: Facebook Favicon Facebook Google Bookmarks Favicon Google Bookmarks Twitter Favicon Twitter YahooMyWeb Favicon YahooMyWeb