El experto en Ley de la Atracción, Félix Torán, comenta que muchas personas que ponen en práctica esta ley (LDA) se asombran de los resultados. Alcanzan sus objetivos superando incluso las expectativas, y lo hacen en menor tiempo de lo que jamás hubieran imaginado.
Pero a mucha gente le ocurre que luego sus deseos se esfuman. Lo que lograron se termina, y vuelven a estar como antes. Por poner un ejemplo, desean una relación con la persona ideal, lo logran, pero luego dicha relación termina. El problema es que alcanzan un objetivo, pero pierden el camino: no siguen avanzando hacia el objetivo final a largo plazo.
En todo momento, dice el doctor Torán, debemos tener en mente nuestros objetivos a largo plazo. Luego, debemos identificar cuál es el siguiente paso a dar a corto plazo. Debemos determinar cuál es el siguiente sub-objetivo a alcanzar. Así estamos “dividiendo para vencer”.
Y entonces no debemos quitar de nuestra mente ambas cosas: por un lado el siguiente sub-objetivo a alcanzar (que nos ayuda a corregir nuestro rumbo, como si tomáramos el volante de un coche) y el objetivo final (que marca la dirección general de la ruta que estamos siguiendo).
Cuando consiga ese siguiente sub-objetivo, estará en una posición donde podra ver más claro cuál es el siguiente sub-objetivo, y entonces repite el proceso.
No hacerlo asÍ es moverse sin rumbo. Vamos y volvemos, en el camino logramos cosas, pero luego se van, porque cambiamos de rumbo.
“Es necesario mantener un rumbo general, y éste se fija con dos puntos, su posicion actual, y su deseo a largo plazo. Suponga que está en Madrid. No es lo mismo dirigirse hacia el Norte, que hacerlo hacia el Sur. Si va hacia el Norte, nunca podrá llegar a Sevilla, salvo que cambie al rumbo opuesto. Si quiere ir a Sevilla, debe dirigirse hacia el Sur, y luego se trata de ir tomando las salidas oportunas en la autopista”, comenta el experto.
“Si se equivoca, no es grave, siempre puede enderezar su rumbo. ¡Pero si fuera hacia el Norte, entonces jamás llegaría a Sevilla! Es por ello que debemos tener muy claro donde queremos llegar al final del viaje, para tener claro el rumbo general, y luego comenzar a andar”, apunta el autor de “La Respuesta del Universo”.
Regresando a mi “problema” inicial, la clave está entonces en definir qué quieres. Quien va al supermercado con una lista clara, concisa de lo que quiere caminará más rápido y con más certeza. Por sencillo que parezca, el tener esta lista para los objetivos de la vida, logra lo mismo: caminar más rápido y lograr lo que realmente quieres, antes de cruzar la “salida”. Una sencilla, pero poderosa lección de supermercado.
| Comparte ese artículo: |
|



