- Calderón, ¿estará de acuerdo?.
- No podría probarlo, pero si me pide mi opinión, le digo que sí. Estoy seguro de ello. Él también es un perverso.
- ¿Tendrá una idea de los alcances que puede tener esta medida?.
- Pues profesor, yo tengo la peor opinión de él, pero le puedo asegurar que tonto, no es, por más que a veces se esfuerce en parecerlo.
- Debe tener asesores.
- Y sin duda se lo dijeron, pero ha de haber hecho caso omiso.
- Porque todo mundo sabe lo que es el dinero.
- Muy mal consejero y conlleva al delito y al pecado.
- Es poderoso, sí.
- Hombre, tal lo dijo Francisco de Quevedo: “Hace todo cuanto quiero y ablanda al juez más severo, poderoso caballero es don dinero”.
- Yo sé de mucha gente que perdió sus valores.
- Huy profesor. Es lo normal. En cuanto la gente tiene dinero, no importa el cómo o el origen, cambia de manera radical.
- Algunos se sienten guapos y conquistadores.
- Y otros hasta se las dan de inteligentes y hasta parecen ostentar mucho mundo.
- Es verdad. Yo conozco personas que han hecho dinero, algunas vendiendo tacos, otras, chatarra o basura y ya por el simple hecho de tenerlo, se creen con la autoridad suficiente
para dar consejos de cualquier cosa.
- Hasta se las dan de cultos.
- Sí, como si cada billete trajera una máxima filosófica que se les metiera en las neuronas.
- Eso, cuando las cosas van bien, porque otros se creen dueños de vidas y haciendas.
- O por lo menos de su familia.
- Ándele. Empiezan a salir con otras mujeres, claro, tienen dinero. Y a llegar tarde y que la esposa no les reclame porque la ponen pareja de palabra y obra, siempre con la cantaleta
de: “Para eso me flete, para llegar a tener y disfrutar lo que tengo y si no te gusta allí está la puerta y busca quien te mantenga, porque yo ya puedo darme el lujo de tener a una mujer
de verdad, no a una india patas chorreadas”, y cosas por el estilo.
- Y se acaban las familias. Algunos que se sienten poderosos por su nueva riqueza hasta le pegan a su madre.
- Y al morir el padre se matan los hijos por el dinero.
- Por eso le digo que la medida del Gobierno federal es perversa. Desea que el mexicano tenga dinero para socavar la integridad familiar y los valores morales. ¿Cuánto dijo que iba a
ser?.
- Entre tres y cinco por ciento de incremento al salario mínimo.
- Fíjese. Toda una tentación.
- Y los diputados el diez y ocho por ciento del dineral que ya ganan.
- Sí bueno, pero ellos no tienen a quién pegarle.
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