Terapia para la libertad

El escritor argentino Emilio Gallardo comenta que a veces uno piensa que no puede perdonar. Se dice: “no, eso no lo puedo dejar pasar. Perdería el respeto por mí mismo si lo pasara por alto. Hay cosas que no se pueden perdonar...”. Otras veces, uno se dice: “está bien, perdono...”. Pero en su centro, no perdona. ¿Cómo saber si se ha perdonado o no?, cuestiona Gallardo.

“Es sencillo. Si recuerdas el hecho, o a la persona, y te sientes mal... o te sientes triste, o te embarga un dolor asociado con el recuerdo, entonces has dicho que has perdonado, pero no lo has hecho. Si en cambio, algo que pasa te trae recuerdos de la persona o del hecho, y de repente te encuentras sonriendo, o tan sólo en paz... si no hay dolor... si no sientes que nada se estruja adentro de vos mismo/a sino que lo recuerdas como si hubieras visto una película... como si lo hubieras soñado, entonces sí, has perdonado”, reflexiona el autor. Si te es posible navegar por el recuerdo, por la situación, y puedes ver a la otra persona objetivamente, si puedes colocarte en tu lugar y en su lugar... y no sientes angustia ni rencor, entonces en verdad has perdonado, precisa Gallardo.

De acuerdo con la Asociación Americana de Psicología, en términos simples el perdón sólo puede ser considerado por quien lo extiende y la persona objeto de ese regalo, en términos de familiaridad o amistad de los individuos implicados, en algunos contextos puede ser dado sin que el agraviado pida alguna compensación o algo a cambio, con o sin respuesta del ofensor, enterado o no de tal acción, como sería el caso de una persona fallecida, o como forma psicoterapéutica en ausencia del agresor, en términos prácticos, podría ser necesario que el agresor ofrezca una disculpa, restitución, o aún el pedir ser perdonado, como reconocimiento de su error, para el conocimiento del agraviado el cual pueda perdonar.

Desde el punto de vista de salud física, ¿por qué es importante perdonar? En el libro “Cura Contra Todo” (1982), Carl Simonton, describe las diversas investiga­ciones científicas sobre el vínculo de causalidad entre los estados emotivos “negativos” y la aparición del cáncer. Con la ayuda de una técnica de imágenes mentales, invita a las personas aquejadas de cáncer a desear el bien a los que les han herido. Quienes han utilizado esa técnica han experimentado una clara disminución de su estrés, e incluso se han sentido capaces de combatir su enfermedad.

Recomiendo al lector revisar la siguiente página web: ”Cómo perdonar, una terapia para la libertad” en http://www.comoperdonar.tk, donde encontrará información práctica sobre la importancia y técnicas para el perdón.
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