Ayer, el doctor “catarrito” atacó de nuevo y, tijera en mano, anunció otro recorte al gasto público como mágica “solución” a la caótica situación económica que registra el país: 50 mil millones de pesos, que se suman a los 35 mil millones previos (mayo pasado), en un ejercicio practicado con singular alegría desde los tiempos de Miguel de la Madrid, con los resultados que, desde entonces, todos los mexicanos conocen y padecen.
Lo anterior, aderezado con un informe del INEGI sobre el desplome del sacrosanto sector exportador (“la solución definitiva para el México moderno”, según reza la versión oficial, también desde tiempos de MMH) y el reconocimiento (como si fuera necesario y en sentido contrario de lo asegurado por el inquilino de Los Pinos) de la Secretaría de Hacienda de que “continuará la caída del empleo” y la advertencia del Banco de México sobre el incremento en los indicadores de morosidad en tarjetas de crédito como consecuencia del creciente desempleo, lo que adelanta un plácido 2010 en lo económico y en lo social.
Para mejor ocasión dejó el doctor Carstens el repetitivo discurso sobre el “blindaje económico”, la “solidez de las finanzas públicas” y demás “virtudes” y maravillas sólo vistas en Los Pinos y zonas aledañas, y ayer consideró que “es indispensable reducir el gasto público en 85 mil millones de pesos (50 mil más 35 mil de mayo) a lo largo de todo el año, por los menores ingresos tributarios y petroleros”, los cuales, dicho sea de paso, llevan meses en franco deterioro y números color rojo fuego.
En los hechos aquello de “la solidez en las finanzas públicas” no trascendió el eslogan propagandístico, pues el propio Carstens reconoció -también como si fuera necesario- que en 2009 el erario contará con 480 mil millones de pesos menos de lo presupuestado, pero, dijo, la compensación provendrá de recortes del gasto, las coberturas por precio petrolero y los fondos de estabilización. De esa caída en el ingreso público, alrededor de 211 mil millones corresponden a petróleo y el resto a ingresos tributarios.
Bien. ¿Y en qué se va a recortar? Según el inspirado titular de la Secretaría de Hacienda, de los 50 mil millones de pesos que la tijera recortará el 78 por ciento corresponderá a gasto corriente y el 22 por ciento restante a “gasto de bienes muebles e inmuebles” y obra pública.
Lo primero es dudoso que suceda, lo segundo probable, pero lo tercero no sólo real sino lamentable. El inquilino de Los Pinos también deberá borrar de sus frases aquélla de “presidente de la infraestructura”, como de tiempo atrás eliminó las relativas a empleo, seguridad y bienestar social, entre tantas otras. Entonces, según el funcionario, el recorte es más que recomendable, pues “hay que cumplir con el objetivo de balance presupuestario establecido por la Ley Federal de Presupuesto”.
Que la “estrategia anticíclica ha funcionado y ha funcionado bien”, presume el inquilino de Los Pinos, y el anuncio de Carstens lo demuestra: Menos gasto público, menos empleo, menos crecimiento económico, con una perspectiva peor para 2010, por mucho que por todas partes él vea “signos alentadores”. Y para demostrarlo decide recortar los dineros a una de las áreas que mayor empleo aporta: La de infraestructura, la obra pública. Queden para la fábula y/o sexenios posteriores las “grandes obras que inauguraremos durante mi administración”.
Lo anterior complica el de por sí complicado panorama de las finanzas estatales. La original cuan solitaria denuncia de un gobernador por el recorte de aportaciones federales a estas alturas se ha convertido en coro de mandatarios de las 31 entidades de la República, más el distrito Federal, a las que la tijera afecta de tiempo atrás. Las finanzas federales desfallecidas y las estatales en plena inanición, en un país en el que la crisis le hacía los purititos mandados (versión oficial), porque “es externa”.
Para redondear el panorama, el INEGI informó que en el primer semestre de este caótico 2009 las exportaciones mexicanas se desplomaron 30.2 por ciento. En el desglose, los envíos petroleros al mercado internacional se redujeron 55.6 por ciento, mientras que las ventas foráneas no petroleras lo hicieron en 24.3 por ciento, destacando las manufactureras con una caída superior a 25 por ciento. Cifras preliminares indican que el erario dejará de captar alrededor de 25 mil millones de dólares a lo largo del año por caída en precio y volumen de las exportaciones de oro negro. En sentido contrario, las importaciones totales se desplomaron 30.6 por ciento. Las de bienes de consumo lo hicieron en 38.8 por ciento, de las de bienes intermedios en 30.4 y las de bienes de capital 21.3 por ciento.
LAS REBANADAS DEL PASTEL:
El Club de Periodistas de México invita a su LIV foro “¿Centralismo o Federalismo?; Entre la fragilidad política y el control de fuerza”. Participan César Garizurieta, Genaro Rodríguez Navarrete y José Manuel Orozco Garibay. Modera Celeste Sáenz de Miera. La cita, como siempre, es a las 18:00 horas en Filomeno mata número 8, Centro Histórico.
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