Hablamos de las diversas delegaciones estatales y regionales del Seguro Social en el país, pero refiriéndonos simple y sencillamente a Coahuila, entre otros de los numerosos saqueos puede mencionarse el que algunos de sus médicos llamados familiares y especialistas que “benefician” con la entrega directamente de medicamentos a gente no afiliada y que si bien es cierto que esas personas necesitan esas medicinas por cierta enfermedad que padecen, no debe distraerse ni olvidarse que el IMSS cuesta, por cierto mucho dinero, a los trabajadores, a patrones y al Gobierno.
Y es que esas “donaciones” que hacen algunos doctores familiares y especialistas, no es a gente de pocos o nada de recursos económicos, sino a personas de mediana hacia arriba economía y que compran el o los medicamentos sin lesionar el patrimonio de quienes pagan cuotas. Aunque no se justifica, qué bueno que esas “entregas bondadosas” se hicieran a enfermos que no son derechohabientes del IMSS y que no tienen recursos para atenderse de las enfermedades que padecen, pues esa clase de coahuilenses no alcanza ni siquiera el tener una relación con un médico de dicho instituto.
Resulta y sale a la luz pública con este tipo de conductas, una total incongruencia, pues hay pacientes a quienes se les retrasa la entrega de su medicamento porque dizque no se tiene de momento en existencia, cuando sí hay en existencia para regarlos o donarlos a gente que puede comprarlos.
Independientemente de un sinfín de desvíos y triquiñuelas que se cometen en perjuicio del ya muy trasquilado y esquilmado patrimonio del IMSS, a raíz de la reciente revisión que se está haciendo sobre la seguridad que deben tener las guarderías subrogadas por el Seguro Social, en días pasados y por ahora es que sale a flote la propietaria de la guardería Los Ángeles, en Monclova, quien públicamente denunció que es normal que en esas estancias o guarderías haya una total corrupción cuando no existe vigilancia ni supervisión de que realmente se está dando atención a determinado número de pequeñines.
Berta Flores Sosa, dueña de ese negocio, asevera que el personal de muchas de las guarderías particulares a quienes subroga el Seguro Social, clona las tarjetas de los niños para registrar la asistencia de éstos y con base en ello, el IMSS pague hasta por los beneficiados que no acuden a las guarderías.
De esto, se asevera, tienen conocimiento funcionarios de diferentes niveles del IMSS, pero fingen demencia, sordera y ceguera, que al menos se considera un hecho o se presume que hay “gratificaciones o atenciones” por esa apatía que cuesta dinero no al IMSS, sino a quienes aportan el dinero para su sostenimiento que son los trabajadores afiliados, los patrones de éstos y el Gobierno.
Doña Berta hace sus declaraciones a raíz de que le fue clausurada su guardería, por lo que bien dicen, enojadas y resentidas las personas, “sueltan la lengua”.
Las acusaciones de la señora Flores Sosa son graves, ya que da nombre del y los funcionarios que se hacen de la “vista gorda” en la corrupción que existe en las guarderías que contrata el Seguro Social.
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