A ver, ¿cómo está eso?

- Sí, la cámara de Senadores aprobó el uso de órganos no autorizados por los donantes.

- ¿Quiere decir que a cualquiera le pueden quitar sus órganos vitales aun sin haber dado su consentimiento?.

- Así es don Próspero. Si el donante no manifestó que no se le quiten, se le pueden quitar.

- Ah, vaya. Seguramente le preguntan al cadáver si está de acuerdo en que le quiten las córneas, los riñones, el corazón, los pulmones…

- Claro. Y como el que calla otorga, pues…

- Además al muerto ya no le hacen falta.

- Sí, pero debe autorizarlo un familiar.

- Y conociendo cómo se hacen las cosas en México, ¿cree usted que se van a detener en esta pequeñez?.

- Estoy de acuerdo con usted, porque ni siquiera se menciona el grado de parentesco que debe tener el que autoriza.

- Igual pueden ir con un tío en tercer grado al que agarren borracho tirado afuera de la pulquería y le saquen la firma invitándole dos catrinas de curado de tuna.

- Y también se autoriza la extracción de órganos en caso de que los familiares no se localicen.

- Ah, vaya. Como los ejecutados en Veracruz, que no fueron reclamados.

- Se les podría dar utilidad a los cadáveres de la guerra contra el crimen organizado.

- No, pues entonces vamos a tener superávit.

- ¿Le parece, profesor?.

- Naturalmente. En la actualidad hay alrededor de quince mil personas en espera de un transplante que les permita mejorar su salud o salvar su vida.

- Es una buena cantidad.

- Sí, pero si se hubieran utilizado los casi quince mil cadáveres a resultas de la guerra de Calderón, ya todos tendrían una refacción nueva.

- Vaya. Por una parte es buena medida para cubrir la falta de órganos.

- Por supuesto.

- ¿Y fue una ley votada de manera unánime?.

- Ochenta y ocho votos a favor con cero en contra y cero abstenciones.

- ¿Qué no son más de ochenta y ocho los senadores?.

- Ya ve usted: la falta de asistencia.

- Y con lo que cobran.
- Algo bueno podría salir de esta ley, porque podrían usar los cerebros de los difuntos para ponérselos a los diputados, senadores y uno que otro líder político.

- No tiene caso.

- ¿No? ¿Por qué?

- La mayoría de ellos tienen el cerebro sin estrenar.

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