Los que imaginaron otros futuros. No la utopía. Sino el porvenir entre sombras. Tres testigos esenciales de la distopía, Huxley: “Un Mundo Feliz”, Orwell: “1984”. Bradbury: “Fahrenheit 451”. ¿Tienen algo que ver con el cine? Definitivamente sí.

Mirar adelante

El inquieto Aldous Huxley fue el primero en plantear un futuro como un cielo forrado de hierro. Ciudadanos alienados por el soma. Felicidad química. Hijastro del colonialismo, el desencanto socialista y la posguerra, el también inglés Orwell fue un poco más allá: vislumbró la aspiración totalitaria de los gobiernos. El deseo de control absoluto y los medios audiovisuales como instrumentos de la esclavización. Escrita a mediados de los cuarentas, en la oscura visión del también autor de “Animal Farm”, el remoto año de 1984 era la cárcel perfecta, donde la individualidad y la libertad se volvían una aspiración imposible.

La nostalgia del astronauta
Huxley y Orwell sucumbieron al tiempo, a la enfermedad, al desencanto. Bradbury cumple la próxima semana 90 años. Sobrevive ahora en su hogar de Los Ángeles, un limbo lleno de dinosaurios de peluche, robots y juguetes. En sus cada vez más escasas entrevistas, el autor de “Crónicas Marcianas” revela que desde ahí convoca noche a noche a “sus monstruos y a sus ángeles”. El Nonagenario no detiene el abundante ejercicio que ha dejado más de seiscientos cuentos, un montón de libros e infinidad de predicciones que primero fueron ficción y hoy son tangible realidad.

Cueva de luz
El nativo de Illinois, avecindado en California desde niño, se ha definido a sí mismo como un “Religioso Delicatessen”, ecléctico, lúdico. Lúcido. Aunque ha sido calificado como “demasiado religioso” debido al papel de la fe en sus narraciones, como aquel famoso cuento donde un grupo de astronautas aterrizan en la luna sólo para encontrarse con una figura muy similar a la de Jesucristo, o algunas otras de sus historias, donde los sacerdotes o personas ligadas a la religión buscan su propia forma de redención.
“Fahrenheit 451” fue llevada al cine por François Truffaut. “Un Mundo Feliz” fue adaptada a la televisión, y Michael Radford, director de “El Paciente Inglés” dirigió “1984” de manera afortunada a mediados de los 90.
Muy recientemente, el director Kart Wimmer lanzó “Equilibrium”, una desapercibida película situada en futuro, donde un estricto régimen ha eliminado las guerras al haber superado las emociones. Los libros, el arte y la música están prohibidos, y los sentimientos se consideran un crimen castigado con la muerte. El clérigo John Preston (Christian Bale) es un agente de élite, responsable de aniquilar a todos aquellos que osen desafiar las reglas. Pero todo se revierte cuando pierde su dosis de “Prozium”, una droga destinada a reprimir las emociones. Una estupenda cinta de acción que no es más que un resumen de “Un Mundo Feliz”, “1984” y “Fahrenheit 451”.

Bardo de las bardas
“Continuamos siendo imperfectos, peligrosos y terribles, y también maravillosos y fantásticos. Pero estamos aprendiendo a cambiar”.

RAY BRADBURY
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