33 lecturas





¿Tú qué opinas? Pues opino que usted no tiene por qué tutearme. Ah, ¿eres delicadito? No exactamente, pero con personas como usted me parece importante guardar las distancias. Hasta donde mi memoria recuerda, lo que acabas de leer es lo que ha quedado del primer diálogo que tuve yo con el señor Fernández Noroña, tan simpático él.

Este diálogo fue radiofónico y marcó la pauta para que todos nuestros encuentros y desencuentros se hayan dado con algún artilugio electrónico de por medio. Nunca lo he visto en persona (¿será persona?) y a la vida le pido que las cosas así permanezcan para bien de todos.

Hoy no es propiamente Fernández Noroña de quien quiero ocuparme, sino de su secretaria, llamada Martha Angélica Ojeda Nava, quien por ella y ante ella funge como Emperatriz de los Aztecas y demás razas huehuenches.

En mi opinión, es la persona ideal para ser secretaria del inenarrable Fernández Noroña, aunque el desempeño de esta chica sólo sea parcialmente secretarial, pues también tiene que actuar como ayudante de mago. Quizá por esto su percepción salarial sea de 60 mil pesos al mes, que es, no me lo negarán ustedes, un salario decoroso y que le permite vivir con desahogo.

A mí todo esto me daría mucho gusto, y si alguien me pidiera mi opinión acerca del obvio desbalance entre su desempeño laboral y el sueldo que por él percibe yo contestaría que no es mi asunto.

Ahora bien, el quid de toda la cuestión es que el salario de Martha Angélica de Ojeda y Nava lo pagamos tú y yo, mi estimado causante, y esto a mí me sienta cual ardiente latigazo. Diría Don Chava Flores: no es justu, tratarnos así a lo bruscu.

En verdad que es como una pesadilla: los causantes mexicanos trabajando hasta casi arrojar el bofe, para que llegue la Secretaría de Hacienda, succione nuestros impuestos y luego los reparta entre esta bola de malandrines, inútiles, flojos, desatentos, comecuandohay, chupasangre, pocarropa, culienjutos y buscavidas.

En el discurso oficial, un tema obsesivo y recurrente es el de la escasez de recursos. De ahí pasan a anunciar un aumento de emergencia a todos los productos básicos y de ahí unos cuantos cebollazos a la grey, una sobadita de lomo a los dóciles causantes y un cuadro final en el que el orador en turno pinta con vívidos colores el futuro de la Patria que va a quedar chula de bonita con nuestras contribuciones.

Yo oigo a este orador en turno mientras bebo pequeños sorbos de Passiflorine y, cuando éste se arranca a pintar ese futuro donde todos tendremos nuestra casa GEO, yo me instalo en el presente y me pregunto cómo le va a hacer nuestro dinero para llegar al futuro pasando por los bolsillos de Noroña y de Martha Angeliquita y de la tumultuosa fauna de su mismo jaez. Mi diagnóstico es brusco pero veraz: no, pues está muy kabrera.

Hay en el jardín priísta una flor que destaca por su rara belleza y por su condición de ejemplar único. Se llama Cristián Vargas y es, sin ánimo de ofender sino de definir, una perfecta bestia. En su última actuación se les aventó a los homosexuales, luego dio un brusquísimo frenón y dijo que lo perdonaran, pero que había hablado bajo la influencia de Don Aquilino Apolaino (¡wow!), pensador español. Perfecto. HOY TOCA.

¿QUÉ TAL DURMIÓ? MDCCLVII (1757) MONTIEL.
Comparte ese artículo: Facebook Favicon Facebook Google Bookmarks Favicon Google Bookmarks Twitter Favicon Twitter YahooMyWeb Favicon YahooMyWeb