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Teresa Guajardo Berlanga
Teresa Guajardo Berlanga
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23 Noviembre 2016 04:00:00
Un ayer que revoluciona
Fue un fin de semana largo. Muchos estudiantes y trabajadores disfrutaron de un lunes libre de trabajo; un día más para descansar. Pero ¿sabemos qué fue necesario para gozar de este “puente”?

El pasado 20 de noviembre se conmemoraron los 106 años de la Revolución Mexicana, en la cual la historia dice que comenzó con un levantamiento armado dirigido por Francisco I. Madero en contra del entonces presidente Porfirio Díaz. A pesar de que Madero fue asesinado poco después y Huerta tomó el poder, lo que generó grandes problemas y conflictos, la Revolución en nuestro país es un parteaguas en la historia nacional, ya que se considera el movimiento político, económico y social más importante del siglo 20.

Como mencioné anteriormente, han pasado 106 años desde que esta batalla que definió el rumbo de nuestra nación comenzó, y muchas cosas han cambiado. La sociedad, la economía y la vida política de México son completamente diferentes y se han transformado para adaptarse a las necesidades de todos los ciudadanos que habitan en nuestro país. Nosotros, los mexicanos, hemos evolucionado junto con el contexto en el que nos encontramos; votamos, opinamos y hacemos que nuestras voces sean cada vez más escuchadas para poder construir la sociedad que deseamos. Algo por lo que la ciudadanía del siglo 20 también luchó.

Si lo vemos desde esa perspectiva, no hemos cambiado mucho, ¿verdad? Es cierto que no vivimos en una dictadura y que muestro sistema electoral evolucionó a una democracia; sin embargo, no hemos terminado de luchar. Tenemos un nuevo sistema de justicia penal, reformas a muchas leyes que causan gran impacto en los mexicanos, claro ejemplo está, en el comienzo del nuevo proceso electoral para los sufragios del próximo año. Indiscutiblemente el progreso y la voz del pueblo están presentes en México, aunque también tenemos muchas áreas de oportunidad.

De todas las semejanzas y diferencias que podamos encontrar en esta analogía, la más importante es, a mi parecer, que México necesita una revolución, pero no un levantamiento de armas. Nuestro país ha visto suficiente violencia a lo largo de su historia, más, está de más. Lo que realmente precisamos son ciudadanos responsables y comprometidos, enamorados de su país. Gente que, a pesar de todo, esté convencida que no hay nada que una sociedad educada, consiente y decidida no pueda lograr. Recientemente se ha hablado de la democracia, de los derechos humanos, corrupción y un sinnúmero de cosas que deben cambiar para mejorar y de otras tantas que ya han mejorado, pero existe la oportunidad de que lo sigan haciendo.

A todos aquellos que estén de acuerdo en que necesitamos un cambio, pero no esperan más violencia, los invito a que compartan sus ideas, a que se instruyan, ya que es la única manera en la que podremos transformar a una sociedad inclusiva, respetuosa y consciente. De esta manera, ¿quién sabe? Igual y logramos otra revolución exitosa. Exhorto a una ciudadanía activa en cuanto a participación se refiere, que agilicemos mecanismos que enaltecen a la democracia, finiquitemos la opacidad del representante, decidamos por el mejor postulante y sin duda eduquemos a nuestras futuras generaciones para que forjen una sociedad proactiva en decisiones que nunca olviden el bien común.

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