Para los alcaldes coahuilenses que se van el 31 de diciembre, el transporte público urbano de pasajeros, fue un “clavito” que continuarán llevando en sus zapatos a partir del primero de enero de 2010 los presidentes municipales, en el curso de los 4 años de su respectiva administración.

En funciones, los ediles que terminan, de los diferentes sectores, pero en especial del usuario, recibieron muchas quejas sobre el pésimo servicio del transporte urbano de pasajeros, que por cierto jamás mejoró en lo mínimo y nos referimos a las principales ciudades de la entidad, que cuentan con este tipo de servicio como es Saltillo, Torreón y Monclova, preferentemente.

En sus campañas, los múltiples candidatos de los diferentes partidos, el planteamiento que nunca faltó en su peregrinar en búsqueda del voto, independientemente de la inseguridad y desempleo, fueron las quejas y reclamos por un mejor servicio del transporte público urbano.

Si bien es cierto que hubo compromisos, ofrecimientos y promesas de los aspirantes para buscar soluciones, es un hecho que seguirá siendo para los nuevos alcaldes un clavito en su zapato, al menos y por lo pronto los primeros dos años.

Este problema, además de complejo, tiene muchas espinas, entre ellas los intereses que hay por dentro y por fuera, pero también hay que aceptarlo, es la misma falta de inseguridad y protección que los concesionarios de ese servicio no reciben de las autoridades locales en turno, ya que se olvida que hay colonias en donde existen las pandillas y bancas de delincuentes que lo mismo grafitean un autobús, que le destrozan los cristales, les ponchan los neumáticos y se cometen otras muchas atrocidades que obliga a reparaciones y reposiciones que tienen un costo económico.

También los concesionarios tienen que resentir accidentes de tránsito que cuando resulta responsable el conductor, éste huye y el dueño de la unidad tiene que sacar adelante el pago de los daños materiales.

A todo lo anterior hay que agregar las “cuotas de paso” que grupos de pelafustanes cobran a los camioneros como un derecho y obligación por “cruzar” terrenos dizque de esos grupos de pandilleros.

De ninguna manera estamos defendiendo al sector transportista urbano, sino que no hay que cerrar los ojos, además de que si queremos un mejor transporte, todos debemos cooperar, lo mismo los pandilleros dejando de cometer perjuicios a los autobuses, que los colonos de infinidad de sectores dejen de dar protección a esos depredadores, mientras que las autoridades, por su parte, su participación es fundamental y entre otras disposiciones volver a otros tiempos en que policías municipales vestidos de civil, es decir, encubiertos para de esa manera poder intervenir contra estos vándalos.

No puede analizarse unilateralmente este problema que conlleva diferentes causales y responsabilidades, ya que de no haber acuerdos en equipo, sale sobrando que una u otra parte busque soluciones.

Para que el zapato ya no tenga “clavitos” es indispensable y necesario la participación de todos: Autoridades, comunidad y transportistas, si es que realmente se tiene interés y deseos de que las ciudades con mayor problema, cuentan con un buen servicio de transporte público urbano. (http://www.intersip.com.mx)
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