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Otto Schober
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Otto Schober. Profesor y Licenciado en Educación Primaria; Comentarista radifónico con cápsulas en Núcleo Radio Zócalo; Funcionario de la Secretaría de Educación Pública nivel Primarias en Piedras Negras, Coahuila, Mex.; Historiador de Piedras Negras, Coahuila, México

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27 Enero 2017 04:00:00
Un juego de pelota
Fray Juan Larios, considerado uno de los fundadores de Coahuila, que pertenecía a la orden de los franciscanos, relata en sus memorias su misión evangelizadora por nuestro estado, que inició de manera accidental al visitar a una hermana que residía en Parral, Chihuahua, en el camino se encontró con unos indios y se hicieron entender a señas, donde le pedían evangelizara en sus tierras y la voz que mejor interpretó, le pareció “coahuila”, nombre que desde entonces se utilizó para identificar nuestra región de aquellos hombres bárbaros y belicosos, ascendientes de los chichimecas, que siempre estaban desnudos y armados de arco y flechas.

Este evento sucedió en 1613 y el nombre de Coahuila se le aplicó originalmente al área del municipio de Monclova. Fray Juan Larios ayudó a fundar Monclova, San Buenaventura, Nadadores, Villa Unión, Guerrero, San Antonio en Texas y otros lugares. El padre Larios llegó a al norte de la provincia de Coahuila en 1676, acompañado de indios cotzales o quetzales, que llevaban como jefe a un indio llamado don Diego Francisco. Al llegar al sitio en donde mas tarde se fundó la misión de Peyotes, el actual Villa Unión, les salieron al encuentro más de 300 indios tobosos, los que amagando con sus lanzas y arcos, les pedían a los cotzales que les entregaran al padre Larios para cortarle la cabeza y hacer un “mitote” o fiesta con ella.

Los cotzales les contestaron que a quien se referían era un religioso digno del respeto de todos, pero los tobosos insistieron en que se les entregara el fraile y ante esta situación, los cotzales propusieron apostar la vida del padre Larios en un juego de pelota y así lo hicieron. El partido de pelota se inició colocando al fraile en el hueco de un árbol junto con sus arcos. Para mala fortuna el juego fue perdido por los protectores del fraile y los tobosos exigieron su premio, la situación se puso muy difícil y terminaron peleando cada uno por su causa, pero la valentía de los cotzales fue decisiva para preservar la vida del padre Larios.

Su triunfo en la escaramuza se debió a que los arcos de los enemigos se aflojaron, pues en el momento en que estaba más disputada la pelea comenzó a caer una fuerte tormenta y los cotzales lograron rescatar al padre Larios para que continuara su misión evangelizadora fundando misiones por Coahuila. Los pobladores de Villa Unión han señalado que este evento sucedió exactamente en una mota de encinos o encinar, que se localiza en donde ahora se encuentra el casco de la ex-hacienda de Palmira y que es un lugar de una belleza impresionante y que aún conserva sus frondosos encinos y su ojo de agua.

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