Colaborador de El Economista.
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Los mercados se resisten a seguir el consenso, ahora que analistas e instituciones advierten sobre graves peligros en el entorno económico, cuando puede estallar una guerra en Irán que incendie el Golfo Pérsico, que Standard & Poor’s (S&P) degrada la calificación de crédito de varios países europeos y que Grecia está al borde de declarar el primer default soberano en 60 años de un país desarrollado, los inversionistas redescubren su amor por los activos de riesgo.
Seguramente, como advierte el BM, el 2012 será un año turbulento, pero no necesariamente catastrófico. La economía de Estados Unidos contra el consenso está fortaleciéndose. Los índices del sector manufacturero repuntan, aumenta la confianza del consumidor y, finalmente, se están creando suficientes empleos para reducir gradualmente la tasa de desempleo. La economía no está en recesión y es poco probable que entre en ella este año. Calculo que la economía creció a tasa anual en un rango de 2.8-3.5% en el cuarto trimestre del 2011 y crecerá 2-2.6% este año. La recuperación continuará siendo frágil y es posible que su reciente fortaleza sólo sea resultado de la reposición de inventarios.
La perspectiva de la economía china es otro factor en el radar de los inversionistas. A diferencia de las economías desarrolladas y algunas emergentes, la china no entró en recesión en la crisis financiera del 2008-2009. La combinación de agresivos estímulos macroeconómicos globales y locales reaceleró la economía, que creció 9.2% en el 2009 y 10.4% en el 2010. Surgieron signos de sobrecalentamiento, la inflación repuntó y aparecieron claros signos de burbuja en algunos sectores de la economía. Para controlar la situación, las autoridades lanzaron un programa de políticas monetaria y fiscal restrictivas. El riesgo es que sin los estímulos monetarios el sector financiero se colapse y el crecimiento económico se desplome. Sin embargo, esto no está ocurriendo. Todo apunta a un crecimiento de 8.5% este año. La inflación ha caído a 4.1 y se mueve hacia 2 por ciento. Parece que el gobierno chino logrará un aterrizaje suave.
La región de mayor peligro es la eurozona. La situación de Grecia no es el principal problema. Grecia es insolvente. En octubre del año pasado acordó con el FMI y la UE un paquete de ayuda por 130 mil millones de dólares que cubre sus necesidades financieras hasta el 2015. Esta renegociación sería por medio de un intercambio voluntario de bonos que supone una quita a valor presente no menor a 65 por ciento. Si fracasa esta operación, la opción es el default. Si esto ocurre, será muy difícil que Grecia continúe dentro de la eurozona, quizá su mejor opción será seguir el camino de Argentina y reintroducir su moneda.
Aunque traumático y turbulento, no es un evento que ponga en riesgo el crecimiento de la economía mundial. La precaria situación financiera de Italia, España y la banca europea es el principal riesgo. El BCE ha comenzado a utilizar su hoja de balance para ayudar a la banca.
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