“El primer castigo del culpable es que su conciencia le juzga y no lo absuelve nunca.”Juvenal

Dicen que Diego es un niño muy valiente. Ha enfrentado la tragedia con un valor a toda prueba. Pero eso no le quita la injusticia a su caso. El valiente Diego está a punto de perder el pene por una negligencia médica. Y el médico que la provocó no le toma siquiera la llamada a la familia.

La familia de Diego Alberto González Davira vive en Tizayuca, Hidalgo. Ahí un médico le dijo a sus padres que al niño no le habían bajado los testículos por lo que había que operarlo. La intervención la aceptó realizar el doctor José Gabriel López Arregui en el hospital Cirugía de Corta Estancia en Homero 1425 en Polanco, Ciudad de México.

El médico explicó a la familia que la operación era muy fácil: Se trataba simplemente de una cirugía ambulatoria. El niño sería operado a las 9:00 de la mañana del 4 de junio, se quedaría siete horas en el hospital en observación y después podría irse a casa.

El pequeño se presentó en la mañana en ayuno, como se le había pedido. La operación, sin embargo, no le fue practicada sino hasta las 4:00 de la tarde. Para entonces ya el pequeño mostraba síntomas de deshidratación. Una hora después de la intervención fue dado de alta. No se cumplieron así las siete horas de observación que el propio médico había señalado como necesarias. Le informó a la familia que el niño tenía un hematoma en el pene, pero que no había motivo de preocupación ya que éste desaparecería en unos días.

Diego, sin embargo, nunca se sintió bien. Quería orinar pero le dolía mucho hacerlo. Su pene estaba tan inflamado que parecía “un globo grande y negro a punto de estallar”. La familia lo llevó al médico de Tizayuca que les dijo que el pequeño estaba muy grave. Le drenó la sangre del pene y le pidió a la familia que lo llevaran de inmediato con el médico que lo había operado.

De regreso en Cirugía de Corta Estancia, se les informó que el doctor López Arregui ya no podía regresar porque estaba en una cena en Toluca. En el hospital, por otra parte, ya no podían recibir al niño porque estaba demasiado grave.
La familia buscó, desesperada, quién la ayudara. Finalmente el niño fue admitido en el Hospital Pediátrico Moctezuma en la colonia Balbuena. Ahí se les confirmó la gravedad del niño y se les informó de la posible pérdida del pene. Diego fue operado nuevamente. Tuvo un paro respiratorio. Adquirió bronconeumonía. Ha entrado y salido de terapia intensiva.

Hasta la fecha el doctor José Gabriel López Arregui se ha negado a responder las llamadas de la familia. No ha querido hacerse cargo de los resultados médicos ni de los financieros que su negligencia ha generado.

En Estados Unidos una negligencia de esta naturaleza habría resultado en una demanda que otorgara a las víctimas millones de dólares. En otros países del mundo hay instituciones gubernamentales que castigan la negligencia y que amparan a las víctimas. En México sólo existe la Comisión Nacional de Arbitraje Médico, la Conamed, que es una instancia meramente conciliatoria. Rara vez tiene éxito en México, por otra parte, una demanda civil o denuncia penal por negligencia médica.

El pequeño Diego es muy valiente, pero vive en un país sin instituciones de justicia. El hecho es que el 4 de junio ingresó en un hospital para recibir una intervención quirúrgica ambulatoria y hoy se encuentra a punto de perder el pene. El médico que provocó esta situación puede, mientras tanto, darse el lujo de ni siquiera tomar la llamada de una familia desesperada.

PAGOS POLÍTICOS

¿Quién dice que los plantones y las manifestaciones no son un buen negocio? Según un documento revelado por Milenio de la Coordinación General de Módulos de Desarrollo Sustentable del gobierno de Oaxaca, el gobernador Gabino Cué entregará 325 millones de pesos en este 2011 para grupos sociales y políticos, entre ellos Antorcha Campesina. No parece el mejor uso del dinero público en un estado tan pobre.