La reciente instalación del nuevo equipo de impresión de los talleres gráficos del estado, es motivo de felicitación al Gobernador profesor Humberto Moreira Valdés. Tal evento renueva el interés por seguir impulsando la cultura editorial y literaria que se ha mantenido viva en Coahuila, y que intensificamos desde mi gobierno cuando creamos el Consejo Editorial del Gobierno en 1988. En aquel tiempo, un grupo de entusiastas compañeros, trabajando con las uñas, pero con mucho amor, hacían una muy meritoria tarea editorial.

Su primer Director fue mi viejo amigo y compañero de arduas luchas, el licenciado Gabriel Pereyra de la Lanza. Él venía de dirigir la Imprenta de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión y había trabajado en Roma como corresponsal extranjero. Con él colaboraron Patricia Galindo, Jesús de León, Sergio Mireles, Carlos Santamaría, Luis de Valle, Norma Gloria de la Cruz, Griselda Salas, Elvia de la Peña, Patricia Colunga, Luis Miguel Padilla y Adriana Cerecero. Algunos, para bien del Consejo, siguen ahí, al pie de la cureña.

Antes era Dirección de Difusión Cultural y Política del Gobierno. Decían que cuando el Gobernador tenía algún compromiso para colocar a alguien, ahí lo mandaba, supiera o no de imprentas. Cuando llegamos nosotros, se trabajaba con equipo del siglo 19, con linotipos donde rifaba el trabajo manual. Teníamos que modernizarnos. Compramos el primer equipo electrónico que hubo en Coahuila, una Macintosh con un software especial para diseño. De un golpe le entramos a la cibernética editorial. Así, nuestros trabajadores se convirtieron en técnicos de primera línea.

Comenzamos a imprimir, mensualmente, la “Gaceta del Gobierno del Estado”; semanalmente, “La Gaceta Mural”; semestralmente, las “Memorias del Sexenio”, “El Libro del Año”, una joya bibliográfica de colección, y la “Agenda Anual” con efemérides, calendario escolar y remembranzas de coahuilenses distinguidos.

No había muchos escritores y los pocos que había no tenían dónde escribir. Para abrir nuevos espacios creamos la revista literaria “Historias de Entretén y Miento”, que ahora es la tercera revista literaria más antigua de México, después de la “Revista de la Universidad” (UNAM) y de “Tierra Adentro”. Se hacía necesario estimular la creación, formar nuevos valores en el ámbito literario.

Había jóvenes con ansias de escribir, pero carecían de una sólida cultura editorial. Para fomentarla, se organizaron dos Encuentros de Escritores en Saltillo, al que asistieron numerosos trabajadores de la palabra escrita de Rosita, Monclova, Saltillo, Parras y Acuña, principalmente.

Al Primer Encuentro los participantes lo bautizaron: “Ya vine de donde andaba”.

Asistieron más de 80 jóvenes y se publicó una Memoria bajo el título “En el umbral”. Al Segundo Encuentro los 130 jóvenes que participaron lo bautizaron, pícaramente: “¡Cómo Chingaos No!”. Se expusieron trabajos, se discutieron diversos temas en mesas redondas y hubo conferencias de escritores consagrados como José Emilio Pacheco. La Memoria se tituló “Palabras del Norte”. Hubo además una nutrida exposición y venta de libros por lo que puede afirmarse, en justicia, que esa fue la Primera Feria del Libro que se organizó en Saltillo.

Quizá el esfuerzo más serio para formar escritores fue un curso de seis meses que organizó Pereyra en Saltillo, con la Sociedad General de Escritores de México. Fuimos a México a invitarlos y vinieron escritores consagrados como Emmanuel Carballo y Oscar Oliva. Esos fueron esfuerzos notables para fomentar la creación literaria en Coahuila. Así fue creándose una nueva generación no sólo de técnicos en diseño y edición, impresión y corrección de estilo, sino se auspició también la formación de una nueva generación de escritores coahuilenses.

Felicito al gobernador Moreira por este nuevo impulso a la actividad editorial y también a mi primo Arturo Berrueto por su labor que ha realizado desde 1991, cuando tuve el acierto de nombrarlo director del Consejo Editorial, que le ha valido para que ahora se haya decidido ponerle su nombre a los talleres.

Coahuila sigue adelante, porque hay un esfuerzo continuado en todos los órdenes, en especial en al ámbito cultural, en el que destacan las nuevas generaciones de hombres y mujeres de letras y la ya tradicional labor editorial.