El cada vez más elevado número de escolapios con exceso de peso, lo que consecuentemente atrae otras muchas enfermedades y lógico reduce la capacidad de trabajo en el interior de las aulas, es más que justificante para que la sociedad en conjunto apoye este programa que busca que los niños coahuilenses sean más saludables.
Es difícil aceptarlo, pero la entidad está registrada dentro de la estadística nacional dentro de las primeras con mayor cantidad de gordos, lo lamentable, persistimos es que las grasas van ganando la carrera y afectando a las futuras generaciones.
Víctor Zamora, secretario de Educación Pública, tendrá que complementar esta positiva acción en pro de una vida más saludable para los niños coahuilenses, incluyendo en las restricciones a los de adentro o sea a quienes con permiso o no de la propia Secretaría o el o la directora del plantel, llevan años posesionados de estanquillos con la venta de todo alimento chatarra inimaginable.
Cuando se señala que esta tarea es responsabilidad de la sociedad en general, es indicativa para que actúen los mismos maestros en el interior del y los planteles, así como la Policía de cada ciudad con rondines para hacer cultura entre los vendedores que busquen cambios en los productos que venden.
También deben jugar un papel más que importante, sino único, los padres de familia que en lugar de dar dinero a sus pequeños para que afuera o dentro del o los planteles compren fritura que es particular lo que más buscan los chavalos, ya que generalmente se trata de “alimentos” confeccionados a base de harinas y otros combinaciones que más que alimentar, ayudan al desarrollo de la diabetes, cuestiones cardiacas, colesterol, hipertensión y otras.
Será una tarea difícil y compleja en donde se encontrarán y habrá que luchar contra los intereses que hay en este tipo de comercio, ya que mucha gente tiene años viviendo de esas ventas entre los chamacos de las escuelas.
Igualmente habrá presiones de los de afuera o sea de los vendedores que no tienen acceso al interior de los planteles en caso de que a los estanquillos que hay en los interiores se les permite lo que a ellos les prohíben.
Insistimos, es un reto en el que se comprometió don Víctor Zamora, pero será en aras de tener niños más saludables y que a partir de esas generaciones vaya naciendo la cultura de una mejor y sana alimentación.
No hay que olvidar a los grandes consorcios trasnacionales que se han hecho millonarios engordando a los mexicanos con toda esa chatarra que si bien puede ser muy sabrosa, nada tiene de alimento nutritivo y sí de un producto dañino, por más que en su publicidad digan lo contrario.
No hay duda de que al menos en Coahuila y en caso de lograr el objetivo, esas fábricas de frituras engordantes harán todo tipo de presión.
Hay que esperar y confiar en que algo se tiene y puede avanzar. (http://www.intersip.com.mx).
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