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Guillermo Robles Ramírez
Guillermo Robles Ramírez
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Licenciado en Comunicación en la Universidad Iberoamericana Plantel Laguna, Posgrado el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Monterrey, Director General de la Agencia de Noticias SIP, Premio Estatal de Periodismo en el 2011 y 2013 en la categoría Columna de Opinión, reconocimiento de labor periodística de la Unión de Periodistas del Estado de Coahuila.

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17 Noviembre 2016 03:00:00
Una guitarra que se olvida
El próximo lunes es día feriado como se ha venido haciendo anualmente el tercer lunes de cada noviembre, para la conmemoración del 20 de noviembre, dando inicio a la Revolución Mexicana dirigida por Francisco Madero en 1910, y aunque con el tiempo se le ha restado importancia porque tal parece que lo único que resalta es día de descanso.

Pero siempre es bueno recordar nuestra historia y saber el por qué, su importancia ya que mientras no se haga seguirán saliendo nacionalismos sin fondo, sin cuerpo, sin fundamentos, solo puras palabrerías y porras sin peso como: ¡México no hay dos¡, ¡bien México sí se puede¡, o ¡México unido!

La Revolución Mexicana, no sólo trajo justicia a los desprotegidos, sino que hoy en día nos inunda de anécdotas de las múltiples peripecias que nos hace imaginar las travesías de aquellos héroes que por diferentes caminos a lo largo y ancho del país recorrieron los caminos dejando una historia en cada paso que daban.

Teniendo como único acompañante aquellas guitarras que se escuchaban con las notas tristes de una canción, las voces de aquellos hombres en donde alguna vez se quebraron de sentimiento por la pérdida de un ser querido, un compañero, la distancia de la familia y por qué no el de algún amorío, siempre acompañado de las lágrimas surcando por las mejillas de aquellos que se encontraban en la revolución sentados en la orilla de aquella fogata. Noches de campamento, las casas de un poblado quedando atrás, jóvenes que se habían juntado a aquellas fuerzas de la revolución y se habían alejado de su amor, dejando como testimonio muchas letras de canciones compuestas en los descansos de batallas en donde narraban sus historias de aquellos combates, recuerdos del pueblo y la esperanza de una victoria en donde sus canciones fueron la huella de sus almas en donde juraban que algún día regresarían a su familia y a con sus amadas.

Es el caso de Coahuila, cuna de la Revolución Mexicana por cuyos poblados de Piedras Negras, San Pedro, Monclova, Ramos Arizpe, Torreón y otras comunidades coahuilenses, en donde aún hay quienes parecen escuchar los cascos de los caballos en los que venía el General Murguía reclutando a gente para defender, decía, “los ideales de Carranza”.

Voces y guitarras que pintaban una melancólica tarde luego de la batalla, donde trovadores, componían corridos de las andanzas de éstos hombres revolucionarios, en donde al son de la prosa y el verso, hablaban de la muerte de los generales Fierro o las luchas de Francisco Villa.

Son tan pintorescas estas historias que los autores de las anécdotas hacían imaginar y hasta parecer que escuchas el resuello de los caballos y el sonar de la trompeta de batalla, gracias al tino mexicano de pasar de generación en generación las historias de valientes anécdotas revolucionarias.

Pero las voces se fueron apagando con el trascurrir de los años, las lágrimas se fueron secando y los amores olvidando con la indiferencia de las autoridades en restarle importancia a los valores civiles dentro de las instituciones educativas para dejarlos al criterio de sus directores y solamente son recordados a una minoría de la sociedad principalmente a las amas de casa porque por ahí se les ocurrió una que otra escuela hacer una representación improvisada que pareciera una comedia de la Revolución Mexicana.

La mayoría de los mercados del país conocidos con el nombre de Mercado Juárez, Villa o cualquier otro nombre de algún personaje héroe llenos de disfraces así como vestimentas y máscaras de Emiliano Zapata, Pancho Villa, Venustiano Carranza u otros, no pudiendo faltar las Adelitas para la venta, sin embargo, cada vez es mayor su olvido debido a que muchos de los mercados del país se quedaron con una gran cantidad de inventarios que seguramente guardarán para el próximo año en espera de que la Revolución Mexicana no sea olvidada.

Los festejos han ido de más a menor, hace dos años en varios estados del país se canceló la conmemoración oficial por las manifestaciones de la muerte de los estudiantes de Guerrero, y en otros por las condiciones climatológicas, cuando éste último nunca fue impedimento, pero ahora veremos en este año si existe alguna vieja manifestación que obligue a la cancelación nuevamente.

Por otro lado, las instituciones educativas federales y estatales han convertido el 20 de noviembre, en un día de kermes para sus estudiantes en donde la suspensión de clases fue desde el inicio del horario que se imparte la enseñanza en las aulas. Los estudiantes sin uniformes y emocionados por las kermesse dejaron a un lado el recuerdo y conmemoración del 20 de noviembre con la autorización evidentemente de las autoridades educativas siendo cada vez mayor la degradación de los valores cívicos. Es por eso que digo el sonar de aquella guitarra está dejando de tocar, aquellas historias que eran las noticias del pueblo mexicano. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) http://www.intersip.org

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