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Teresa Guajardo Berlanga
Teresa Guajardo Berlanga
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09 Noviembre 2016 03:00:00
Una maldición de la cabra
8-7 fue el marcador final del partido de beisbol entre los Cachorros de Chicago y los Indios de Cleveland. Pasaron más de 100 años para que los Cachorros ganaran el campeonato de la serie mundial, rompiendo la famosa “Maldición de la Cabra”. Esta extraña maldición comenzó en 1945, cuando a William Sianis, seguidor del club, se le denegó el acceso al estadio con su mascota, una cabra. La semana pasada todo cambió, el equipo no sólo logró llegar a la final, sino que además se coronó campeón de la serie llevando el título a casa.

Se preguntarán por qué les ejemplifico este tipo de supersticiones; es así lo que vivimos hoy en día en nuestro país, los mexicanos vivimos otra maldición: “nuestra vida política”. Hace algunos días arrancó el proceso electoral en nuestro estado para las elecciones del próximo gobernador, 38 alcaldes y diputados. Sin embargo, dicho proceso comenzó con opacidad. De los 15 partidos políticos que están registrados para participar en el proceso electoral, solamente cinco cumplen con una calificación mayor a 70 en el diagnóstico de cumplimiento de la información pública de oficio.

La reforma político-electoral del año 2014 es clara y compromete a los partidos políticos y candidaturas independientes a observar y cumplir procedimientos en el que todo origen y destino del recurso público se sujete a métodos de contabilidad homogénea, acceso electrónico y principios de máxima publicidad, es decir de carácter meramente público y visible para la ciudadanía. De igual manera, en el caso de nuestro estado y su ley aplicable en materia de acceso a la información, se contempla a los partidos y agrupaciones políticas como sujetos obligados a proporcionar y hacer pública toda información.

¿Cómo es posible, que después de tantas leyes, reformas y progreso, solamente un tercio de los partidos políticos registrados cumplan con los requerimientos mínimos? Una de las razones más importantes es que lo hemos permitido. Desde hace algunos años la sociedad ha ido perdiendo el interés por temas políticos. Nos hemos vuelto cada vez más indiferentes, pero eso no debe ser así.

Cada día hay más personas que luchan por un entorno y una sociedad mejor, es nuestra obligación ciudadana, pero al mismo tiempo es nuestro derecho. No debemos conformarnos con lo mínimo que se nos ofrece. No debemos ser indiferentes ante el hecho de que la mayoría de los partidos políticos no tienen información actualizada y en alguno de los casos ninguna información. Debemos aprender a involucrarnos y a exigir respuesta, recordando que nosotros como ciudadanos tenemos el poder de decidir a nuestros representantes y ejercer una democracia.

Una realidad es que no nos hemos acostumbrado a exigir un cumplimiento de transparencia por parte de nuestros postulantes a cargos de elección y hemos estado conformes con eso. No obstante, resalto, esto no debería de ser así. Cuando entendamos que tenemos una responsabilidad gigante, podremos cambiar no sólo nuestra forma de pensar, sino también a la sociedad en la que vivimos. Nuestro entorno evolucionaría a uno más transparente y abierto, y no tendríamos que estar conformes con partidos que pretenden representarnos sin siquiera proporcionarnos información relevante que necesitamos para elegir. Todo esto reformaría nuestra cultura política para mejorar; quién sabe, tal vez hasta podríamos terminar con una famosa “Maldición de la Cabra”.

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