Teodoro Rentería Arróyave

Retomo dos artículos de cobertura regional e internacional que prueban fehacientemente, ya que sus autores son antichavistas y por ende antibolivarianos, que las revueltas de los últimos días en la sufrida Venezuela no es un movimiento popular, sino por el contrario, una intromisión trasnacional con el apoyo de la más rancia oligarquía criolla que sólo responde a sus mezquinos intereses.

Es de hacerse notar, que ambos análisis han encontrado gran difusión gracias al trabajo comprometido del colega Ernesto Carmona Ulloa, director de la Comisión Investigadora de Atentados a Periodistas de la Federación Latinoamericana de Periodista, CIAP-FELAP, con el valioso añadido de que el primer artículo fue traducido del inglés por el propio luchador gremial.

La verdad sobre Venezuela: una revuelta de los ricos, escribe en The Guardian Mark Weisbrot, codirector del Centro para la Investigación Económica y Política de Washington, en el mismo texto acusa que la retórica de John Kerry está divorciada de la realidad en terreno, donde la vida continúa, incluso en las barricadas.

Las imágenes, nos advierte, forjan realidades que el efecto del poder de la televisión y el video -e incluso de fotografías fijas- puede zambullirse profundamente en la conciencia de la gente sin que lo perciban. Pensaba que yo también era inmune a las representaciones repetitivas de Venezuela como Estado fallido en medio de una rebelión popular. Pero no estaba preparado para lo que vi en Caracas este mes: Lo poco que la vida cotidiana parecía estar afectada por las protestas, la normalidad que se impuso en la gran mayoría de la ciudad. Yo también había sido engañado por las imágenes mediáticas.

Por su parte, el abogado, político y periodista venezolano, José Vicente Rangel, quien fuera vicepresidente de la República Bolivariana, nos explica que “por razones de cultura política y por los muchos años que actué en el campo de la oposición, tengo la convicción de que ésta juega un papel fundamental en un sistema democrático. La oposición, precisa, es indispensable para controlar la gestión de los gobiernos.

Aplicando este criterio a la Venezuela que arranca en 1999 con el proceso bolivariano, considero que una de las fallas que éste ha tenido reside en el hecho de que no ha contado con una oposición verdadera. Y cuando hablo de verdadera me refiero a que la oposición al chavismo se caracteriza por su irresponsabilidad y su carencia de un auténtico sentido crítico, en fin, a su incapacidad para insertarse en la nueva realidad nacional y convertirse en opción confiable.

Ambos artículos son muy amplios y por ello nos permitimos remitir a los respetados lectores a buscarlos y leerlos en las redes sociales. Valiosos ambos, ya que Weisbrot, agrega que “cuando se trata de Venezuela, John Kerry sabe a favor de qué lado está en la guerra de clases. La semana pasada, justo cuando me iba de la ciudad, el secretario de Estado de EU duplicó sus descargas retóricas contra el gobierno, acusando el presidente Nicolás Maduro de librar una “campaña del terror contra su propio pueblo”. Kerry también amenazó con invocar la Carta Democrática de la OEA contra Venezuela, así como la aplicación de sanciones” y concluye: “Esgrimir la Carta Democrática contra Venezuela se parece un poco a amenazar Vladimir Putin con una votación auspiciada por la ONU sobre la secesión de Crimea.

Sin embargo, agrega por su parte el ex vicepresidente venezolano, la oposición que se estructuró después del triunfo electoral de Hugo Chávez en diciembre del 98, cuando se produjo el desplome de la IV República, fue una colcha de retazos conformada por la frustración, el revanchismo y el odio de los desplazados del poder, pero nunca un espacio para actuar en el nuevo curso que tomaba el país, y reconstruirse en el ejercicio democrático de la crítica”.

Que más podemos agregar, cuando siempre lo hemos sostenido y ahora estos dos personajes nos dan la razón: Lo que ocurre en la República Bolivariana de Venezuela es una intromisión trasnacional con el apoyo de la oligarquía criolla enferma hasta la saciedad de rencor, odio y revanchismo. Lo que ocurre en la nación sudamericana es una vulgar revuelta de ricos.

Agradeceré Sus comentarios y críticas en .(JavaScript must be enabled to view this email address), .(JavaScript must be enabled to view this email address)