P.- Tengo 36 años, soy casado y tengo dos hijas, una de 5 años y otra de 2; mi esposa tiene 33 y los dos trabajamos.

El caso es que tengo ataques de ira cuando me gana la presión propia de convivir entre llantos y atenciones que requiere una familia. Siento que los llantos y berrinches de mis nenas, aunados al comportamiento de mi esposa me provocan salirme de mis casillas y exploto, trato de contribuir en todo lo que puedo, con mi salario, el quehacer del hogar, el esparcimiento, pero creo que no soy lo suficientemente valorado por mi esposa.

En días pasados tuve un comportamiento contra mi hija mayor, al querer controlar un berrinche me excedí y me comporté agresivamente, lo cual indignó a mi esposa y en lo personal me tiene sumamente deprimido.

Amo a mi familia, no estoy de acuerdo con la separación, quiero cambiar, mejorar mi comportamiento y dejar de ser agresivo en situaciones que no logro controlar, consciente estoy de que el carácter de mi esposa y el comportamiento propio de la edad de mis hijas no lo voy a cambiar, aun así, me cuesta trabajo asimilar ser sumiso, por lo que le pido un consejo para mejorar mi conducta y mi relación familiar.

R.- La creencia de tener que ser sumiso para cambiar puede ser una de las razones por las que se resiste a aprender qué otra cosa hacer con su ira que evite explotar o agredir.

La ira es parte de la expresión humana, consecuencia brutal de un enojo. Todas las personas se enojan alguna vez y las razones son prácticamente las mismas: frustración de expectativas, es decir, cuando la vida o la gente no es como se necesita; por sentimiento de injusticia o de abuso.

En su caso, parece que existen las tres condiciones mencionadas anteriormente. Dice que siente que no es valorado por su esposa, sus hijas hacen berrinches que no sabe cómo controlar y su esposa no tiene el carácter que necesitaría (frustración de expectativas). También implica que siente que es injusta su esposa o la vida de casado, pues aparte de trabajar, llega a casa a ayudar con las tareas hogareñas y el cuidado de las niñas, y esto también puede parecerle injusto o abusivo (consciente o inconscientemente).

Si tiene las virtudes que insinúa que su esposa no valora, podría hacer una terapia para hacer más conscientes las causas de sus enojos y evitar que exploten en ataques de ira.

Existe un grupo de hombres que ayudándose unos a otros aprenden a relacionarse sin ira ni violencia: Los Forkados. Se reúnen los martes de 19:00 a 21:00 horas (no se necesita cita solo acudir y pagar una cuota simbólica de 50 pesos). El correo electrónico es .(JavaScript must be enabled to view this email address) y el teléfono: 8393-3215.
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