En el documento Normativa y práctica de los derechos humanos para la Policía, del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos se establecen lineamientos de actuación. En específico contiene un apartado llamado “Uso de la fuerza y de armas de fuego”. Por ejemplo, en primer lugar debe recurrirse a medios no violentos y se utilizará la fuerza sólo cuando sea estrictamente necesario. Será además siempre proporcional a los objetivos lícitos tratando de reducir al mínimo daños y lesiones. Sobre todo, los policías recibirán adiestramiento en el uso de los distintos medios para el uso diferenciado de la fuerza y el uso de medios no violentos.
En otro apartado del documento se habla de la responsabilidad en el uso de la fuerza y de armas de fuego: todos los incidentes de uso de la fuerza o de armas de fuego se notificarán a los funcionarios superiores, que los examinarán. Los funcionarios superiores asumirán la debida responsabilidad cuando tengan, o deban haber tenido, conocimiento de que los funcionarios a sus órdenes han cometido abusos y no hayan adoptado medidas concretas al respecto. La idea es que las armas de fuego se utilicen solamente en circunstancias extremas y en defensa propia o en defensa de otros en caso de amenaza inminente de muerte o de lesiones graves.
¿Qué podría justificar disparar contra un grupo de estudiantes que están protestando, aunque éstos fueran violentos? El problema del incidente del bloqueo de la Autopista del Sol que derivó en la muerte de dos normalistas, es la falta de protocolos claros o la falta de apego a éstos. Estos hechos fueron videograbados, lo que ha permitido constatar que los agentes llevaban armas largas con las que realizaron disparos y que golpearon a los manifestantes que se entregaron con las manos en alto.
¿Quién dio permiso para portar armas largas? ¿Tenían órdenes de disparar? ¿No existían otros medios para disuadir a los estudiantes? Estas interrogantes serían fáciles de contestar si hubiera protocolos contundentes al respecto. No obstante también debemos que entender esta problemática desde la perspectiva de la policía, ¿cómo hacer frente a una turba enardecida? ¿Debo usar o no el arma?
Al igual que el ciudadano común, los policías se enfrentan hoy a un México cada día más violento donde reinan corrupción e impunidad. La percepción que tiene el ciudadano de sus policías está empeorando. Los ciudadanos no sólo desconfían de sus policías, sino que los consideran una parte importante del problema de criminalidad en el país.
En últimos años, las demandas contra los agentes del orden por abuso de fuerza han aumentado. En el otro extremo, una razón por la que el abuso de fuerza se ha incrementado, según expertos en seguridad, es que la capacidad bélica de los grupos del crimen organizado está en aumento y la desesperación al hacerles frente lleva a malas decisiones, lo que produce un peligroso efecto para la sociedad.
Se le critica a la administración del presidente Fox de ser tibia y renuente a hacer uso de las fuerzas de seguridad ante grupos y problemas sociales que tal vez requerirían el uso de la fuerza, optándose por soluciones negociadas o consensuadas.
La importancia de esto es que sin importar quién sea el siguiente presidente de México, éste tendrá sus Atencos, sus revueltas magisteriales, y también sus Luz y Fuerza, debido a la profunda división entre los actores políticos del país, y el hecho de que en México hacer desmanes y bloquear carreteras no conlleva costos ni consecuencias.
Yo me pregunto, ¿cuál de los posibles candidatos tendrá la mejor capacidad de convocar al diálogo y crear consensos para enfrentar los serios problemas del país y, de ser necesario, hacer uso de la fuerza en una forma responsable y dentro de los parámetros de una cultura democrática?
Para ver mi reportaje sobre este tema ir a http://www.anamariasalazar.com
@amsalazar
Analista política
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