Hay algunos alcaldes de municipios coahuilenses que ya se van, en la mayoría de los casos gracias a Dios, por el papel tan degradante y decepcionante para los ciudadanos que dieron su voto para que llevaran las riendas de su comunidad, que habrán de ser investigados directamente por la Auditoría Superior del Estado por desvíos y cuentas “mochas” y mal hechas.

Esto muy independiente a las auditorías que directamente ordenarán las nuevas autoridades y en especial tratándose de partidos opositores que al ser entrevistados por los medios, responden con sencillez y de manera tranquila sin mayores comentarios más que están en su pleno derecho y adelante.

Igual los hay, los que con alarde de altivez y prepotencia, se les suelta la boca como si su papel hubiese sido si no satisfactorio, al menos regular o bien y que podría haber sido malo, pero sin llegar a comentarios y suposiciones de que hubo un manejo indebido de los dineros y que se cometieron corruptelas.

El municipio de Castaños, Coahuila, que forma parte de la región Centro encontrándose contiguo a Monclova, ha tenido buenos ayuntamientos priístas, pero como bien se dice, siempre habrá un prietito en el arroz, siendo en estos últimos cuatro años la excepción el ex líder minero Mauro Zúñiga Llanas, a quien correspondió mal administrar los destinos de esa campirana población.

Mauro Zúñiga Llanas, en sus cuatro años de edil, se significó y alcanzó notoriedad no por sus obras, sino por una serie de abusos cometidos en perjuicio de pobladores de Castaños, así como de la repentina y nueva riqueza de la que han sido testigos los propios pobladores.

Por cada seis pesos que en obras de beneficio colectivo invirtió el Gobierno estatal, Mauro sólo aportó un peso, convirtiéndolo en el municipio con la más pobre obra directa por el alcalde en turno.

No tuvo empacho al rendir su último y cuarto informe, en sumar lo hecho por el estado y darlo como suyo, lo que fue muy mal visto y criticado por sus habitantes, ya que están conscientes de que si hubo calles con nuevo pavimento, centros de salud, agua y drenaje en colonias, electricidad y otros beneficios más, fue directamente por el Gobierno del Estado.
La mayor obra y el mismo Mauro se jacta y alardea de ello, es la formación de la corporación policiaca con más quejas en su historia por las corruptelas cometidas a diestra y siniestra, particularmente la destinada a vigilar la velocidad en el bulevar que formar parte del libramiento de Castaños, sin que se haya dignado a ordenar una investigación sobre el cúmulo de denuncias por la extorsión a que eran objeto cientos de conductores en los cuatro años de gobierno, arreciando en los últimos meses del 2009, haciéndose así gala de la famosa frase del “Año de Hidalgo”, sinónimo de que se vaya a la tiznada el que deje algo.

A Mauro se le entrevistó respecto a la auditoría que hará a su administración, la que tomará posesión el 1 de enero del 2010 y con la misma arrogancia y soberbia que lo ha caracterizado, respondió: Si no temo a la muerte, menos a la cárcel”, soltándose su pequeña boca para decir que “a la hora que quieran, pueden hacer todas las auditorías que deseen “porque estamos seguros de que se hicieron las cosas como deberían haberse hecho”, lo que es interpretado de que no se hicieron bien, pero tampoco mal, para final de cuentas quedar empatados, aunque será la Auditoría Superior del Estado la que decida si hubo o no responsabilidad o corrupción. (http://www.intersip.com.mx)
Comparte ese artículo: Facebook Favicon Facebook Google Bookmarks Favicon Google Bookmarks Twitter Favicon Twitter YahooMyWeb Favicon YahooMyWeb