Considero que es una gran ventaja no tener que alinear frente a El Salvador a jugadores que se consideran a sí mismos superiores al resto y no lo demuestran con jugadas en la cancha.
De hecho, intuyo que Aguirre repetirá la fórmula utilizada en la última vez que “rescató” a los verdes, usará una base de jugadores locales, del equipo que mejor acoplamiento demuestre en el momento (aquella ocasión era el Cruz Azul que llegó a la final de la Copa Libertadores y ahora serían Toluca o Pachuca) y lo aderezará con algunas “piezas brillantes” de otros clubs.
Espero, eso sí, que ya no convoque a los “europeos” por el bien del futbol mexicano y por salud mental. Salvo Andrés Guardado, que siempre derrama entrega y vísceras por el terreno, todos se han vuelto unas “vedettes” que no paran de quejarse por el “estancamiento” del fut nacional y cuanta cosa se les atraviese, lo que sea, menos poner a un lado las excusas y enseñar el nivel que los llevó al “Viejo Continente”.
Como quiera, estoy convencido que ésa es una lección que Aguirre ya aprendió, a un precio muy alto, con las chiflazones del “Kun” Agüero y Diego Forlán en el Atlético de Madrid.
APUESTA FORZADA
Tengo casi una “obligación moral” de hablar acerca del “Clasico Norteño” del próximo fin de semana entre Rayados y Tigres. Y me duele en exceso admitir que apostaré a favor de mis felinos, me cala, sobre todo el bolsillo, porque no le veo grandes oportunidades de tirunfo al cuadro de Pekerman. Aunque en la jornada pasada demostraron mayor coherencia defensiva, cuando intentaron irse al frente a invadir la portería de Tecos se vieron más abrumados que seguros de anotar. En cambio miren a los albiazules, que incluso abajo por dos goles en el marcador y con 9 hombres, tuvieron las herramientas para no perder las unidades en casa. Pero no les auguro muchos goles, un 2-1 sería el marcador lógico.
Lo que sí alivia, al menos, es que el resultado de este encuentro no defina tajantemente si Tigres desciende de categoría, tal y como ocurrió hace 13 años, cuando un gol de Luis Miguel “Fallador” empujó los cantos del “Volcán” a la Primera A.
¿DOBLE INTENCIÓN?
Hasta el momento en que escribo esta columna, no se me había ocurrido la posibilidad de que la expulsión de Humberto Suazo y Felipe Baloy en el juego contra Atlas obedeciera a una consigna y no tanto por las consecuencias inmediatas en ese choque, sino en los castigos que durarían hasta el “Clásico”.
Pensándolo bien, no estaba tan mal Baloy cuando lo sugirió ayer.
“hablo de mi expulsión porque creo que ni falta era. Los árbitros toman decisiones y no se pueden cambiar (…) No soy un santo para decirlo así, siempre voy con fuerza, pero sin una mala intención, y en esa jugada se me juzgó mal y ya se verá que decisión toma la Comisión”, dijo.
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