Aunque la temporada de beisbol de la Liga Mexicana sabemos que es de mediados de marzo a finales de julio, con los consabidos playoffs en el mes de agosto y la pretemporada, habiendo arrancado en febrero, entendemos que Saraperos debe trabajar 365 días al año.

Algo que el pasado lunes y martes no me quedó muy claro. La temporada 2011 podríamos decir que quedará, pero en el olvido, aunque algunos sabemos que no, porque la temporada 2011 se jugó siendo bicampeones y en algún momento con el tricampeonato en la cabeza.

Sabemos que la idea esa del tricampeonato no era nada fácil, pero tampoco lo fue el bicampeonato ni el campeonato. El pasado martes a las 24 horas se terminaba el periodo en que los equipos podían hacer cambios con otros y reforzarse rumbo a lo que es el último mes exacto de temporada y los posibles playoffs.

Es cierto que Saraperos ha tenido una muy mala temporada. La peor en la historia de la Era Ley. Si no se califica a los playoffs, increíble pero, aún queda la posibilidad matemática, será la primera vez desde 1998 que no se entra a los playoffs.

Eso es entendible, no hay que rasgarse las vestiduras ni pedir se ahorque a los Saraperos en la Plaza de Armas por su mal desempeño esta temporada, pero lo que sí podemos exigir es que se trabaje siempre en el equipo. Todos los años, en el último día de cambios, Saraperos era buscado por los equipos que no iban a calificar, o cuando menos los que a un mes de que se acabe la temporada se ven con pocas posibilidades y tratan de matar víbora en viernes.

Es decir, te doy lo que necesitas pero a un precio muy alto, te quito a éste y aquél que yo necesito para enderezar el rumbo el año entrante. Es decir sacar provecho de la mala campaña.

Pero bueno. Seguro dirán que aún no están muertos y no, no lo están aún.