* El miedo a la incomodidad impide la evolución.
* El miedo a arriesgar impide la ocasión de vencer.
* El miedo a la verdad nos conduce al mundo de las mentiras.
* El miedo a perder nos impide ganar.
* El miedo a sonreír impide la dicha.
* El miedo a llorar impide abrirse al corazón.
* El miedo a arrepentirse impide la oportunidad de intentar.
* El miedo a la enfermedad es la propia enfermedad.
* El miedo a la maldad es la falta de fe en nuestro creador.
* El miedo a morir impide que se viva plenamente.
Vivimos inactivos y ansiosos, dice Pasquali, porque tenemos miedo a lo que nos sucederá. ¿Cuántas oportunidades hemos perdido porque no hemos sido capaces de asumir cualquier medida de riesgo?, ¿cuántas ideas se han quedado en eso, ideas?... ¿cuánto nos cuesta el miedo?
Las oportunidades no son simples casualidades que dependen del azar, sino ocasiones excepcionales que podemos reconocer. ¿Cuál es el momento que la vida nos ofrece una nueva oportunidad para comenzar de nuevo? La respuesta es todo momento. No hay un sólo momento que esté limitado, cerrado al nuevo comienzo.
Cada momento de nuestra existencia tiene la semilla de oportunidad, a pesar de los nubarrones, a pesar de las tormentas, a pesar del pasado, hay una respuesta, si tan sólo nos atrevemos a formular aquella pregunta.
Un nuevo comienzo es el futuro que ya está reservado y que sólo espera para que sea planteado como una pregunta, como un “¿y qué tal si...?”, como una intención, como un sueño.
Sólo los miedos pueden bloquear y frenar ese impulso, impidiendo avanzar, y dejándonos como estábamos o peor.
El vicio de la rutina nos aleja de los nuevos conceptos y nos puede hacer víctimas del conformismo. Por eso, no se trata de esperar las oportunidades de mejora, sino salir a buscarlas. Sólo así se neutraliza el miedo al cambio, que aprisiona.La vida nos reserva siempre una nueva oportunidad. Estemos atentos y dispuestos para enfrentar los desafíos, hagamos de nosotros mismos un ejemplo de voluntad y perseverancia en el cambio interior.
La única certeza que tenemos en nuestra existencia, dice Pasquali, es que un día ya no estaremos aquí, así que todo lo restante son logros, éxitos.
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