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Cecilia Rosillo
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Cecilia Rosillo estudió Comunicación en la UNAM. Desde hace seis años cubre la fuente de salud. Brindar asistencia y facilitar el contacto de los lectores con especialistas e instituciones, es lo que ella pretende a través de esta columna.

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15 Mayo 2009 03:28:50
Violencia económica, el chantaje que no se habla
Solemos caer en la idea de que “quien paga manda”, y esto en la pareja más que ayudar perjudica la relación

Decía el poeta: “Una de las razones por las que les ha gustado a los hombres las mujeres tímidas es porque al protegerlas se les domina”. Y formas de dominación hay muchas. Una de ellas, que hasta hace poco ha sido considerada como tal, es la violencia económica, que hoy en día se ejerce por igual en ambos sexos, pues como decía el Quijote: “en cuestión de dinero todos somos cerdos”.

Como parte de la dinámica de la familia tradicional, que durante años fungió como el ideal colectivo, está el que el varón fuera el personaje proveedor y por tanto, el que conseguía el dinero para la casa mientras la mujer se quedaba en el hogar criando hijos y manteniendo la administración de este.

Desafortunadamente, más que una fórmula de cooperación para que como familia o pareja se lograran objetivos comunes esto derivó en abusos, chantajes y violencia. Muchas parejas usan el poder que engloba el devengar un sueldo para dominar al otro. Aún ahora, muchos hombres creen que tienen el derecho de darles permiso a sus parejas de trabajar o lo aceptan porque es una entrada económica necesaria para sostener a la familia, pero se sienten incómodos si es ella quien tiene mejor puesto o mayor salario.

En ocasiones mujeres que dependen económicamente de sus parejas usan esto para vengarse del otro si se sintieron agredidas, por ejemplo sobregirando las tarjetas de crédito, pero lo peor es que asumen su rol de pareja con base en quien aporta más al hogar.

El Toma y Daca

Creemos que quien tiene el dinero tiene el poder, y esta idea la llevamos hasta a la cama. En un romance hablar de dinero es de mal gusto, o por lo menos eso se cree; por ello quien más aporta suele sentirse el dominante y quien menos dinero tiene tiende a ver su papel en la pareja supeditado al liderazgo del otro, quien no duda en tomar la mayoría de las decisiones.

“A la pareja, ni todo el dinero ni todo el amor”, versa el dicho popular que más que bien nos hace colocar al amor y al dinero en igualdad de importancia. No en vano el chantaje sexual y económico son dos de las armas más usadas en los problemas de pareja. Castigamos con quitar el sexo, no dar dinero o bien despilfarrarlo cuando queremos vengarnos. Una pareja debe tener claro que el dinero y el amor no van de la mano, a menos que eso queramos. Dejar que la dinámica económica determine y dicte nuestro papel dentro de la relación amorosa es nulificarle a ésta otros valores espirituales, morales, éticos, sociales, culturales, etcétera que la conforman.

Tarea Kamasutra

No dejar que la rutina nos alcance es una de las premisas y consejos que El kamasutra tiene entre sus principales objetivos; sin embargo, mantener la creatividad así como la originalidad no siempre es fácil, menos aún cuando se trata de posiciones para el sexo, ya que en ellas influye tanto el tipo como la constitución de nuestros cuerpos, la flexibilidad, elasticidad, fuerza y hasta nuestra condición física.

Lo bueno de algunas de ellas, es que parten de posturas más sencillas pero para llegar a dominarlas hay que practicarlas varias veces, lo que implica que siempre tendremos novedades en cada intento.

Uno de estos casos el la postura de las tijeras que se inicia a partir de la posición de Andrómaca, en la cual el hombre se recuesta sobre la espalda y ella se pone en cuclillas o arrodillada sobre él. Una vez encima, ella bascula hacia atrás hasta tocar los pies de su pareja. Ambos deben sincronizar los movimientos. Esta postura se recomienda para retardar la eyaculación, también permite una buena estimulación del clítoris y da una vista muy excitante al hombre. Lo malo es que ella debe tener buena agilidad.

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