Conócete a ti mismo, escucha tu alma. Te dará las razones necesarias para despertar y agradecer tu existir. No estás aquí por casualidad. Eres un instrumento que el creador ha elegido para tocar su mejor melodía de la vida. Deja que todos los valores que tienes dentro broten como recuerdos que no paran de llover. Necesitamos hombres de valor y promesa. Saca de tu interior lo mejor, siembra amor dentro de ti y los frutos serán visiones para alcanzar la felicidad.
Recuerda: tu mundo exterior será mejor cuando estés dispuesto a valorar tu interior, aprende a escuchar esa voz que sólo tú puedes hacer vivir, descubre tu yo, practica tus valores sin ver la situación o las circunstancias difíciles, solo tú puedes hacer la diferencia. Aprende a sustituir lo que no te permite pasar a una nueva vida. Prende la luz de amor, la vida es una canción, vive la que más te guste. Ama a Dios y a ti mismo, y no hay un final porque existe una parte dos. Descúbrela. No tiene que ser de día para ver una puesta de sol ni noche para ver la luna que cubre la oscuridad. Tienes mucho qué decir y no sabes que debes empezar por la primera. Puedes vivir una locura llena de sentido representado por bellos pétalos y brillantes girasoles, y con las palabras exactas para mantener el silencio que acompaña la flor de la juventud.
Entre saludos, expresiones, versos, canciones, poemas, direcciones, se contempla con una mirada un sol que ilumina a una muñeca, con sueños de grandezas. Las palabras de aquellas mañanas, tardes y noches embellecieron cada sonrisa. La sabiduría sale al aire y demuestra su rostro a través de un reflejo, ya no usa su corazón sólo expone la razón. El sentimiento elige por su felicidad, deja lo que quiere y trabaja por lo que necesita. Entre sueños y sueños procuras ser trascendental porque le temes al olvido. Llegó el despertar y debes partir, el sueño se terminó, la realidad toca tu puerta con suavidad, pero es la realidad.
Ya es tarde, y no puedes escapar… sólo sigues ahí, caminando por las calles y buscando el momento ideal para expresar lo que sientes, es la oportunidad de arriesgarte, es una decisión no un “come y vete”. Un roce es lo que calma la sed y la impaciencia de lograr el sueño, el amor sólo llega, y no puedes hacer las cosas esperando algo a cambio. El pensamiento te gana, pides un minuto en la cima y se concede. La visión de estar en brazos de lo anhelado está por llegar. ¡Wow, ya despierto, qué sueño! Lo sentí tan mío y tan real que nunca podré olvidar. Va más allá de mí, de ti y de todos. Este encanto llegó como las tardes en otoño. ¡Ya desperté!
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