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Juan Latapí
Juan Latapí
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08 Enero 2017 03:10:00
Y de repente la indignación
Y DE REPENTE LA INDIGNACIÓN SE dejó sentir con la protesta y la participación colectiva contra la insensibilidad gubernamental. El hartazgo se convirtió en enojo, en ira y todos protestamos para decir basta.

POR ESO, ADEMÁS DE PROTESTAR contra el gasolinazo, que es un golpe abierto y durísimo de la clase política mexicana hacia la ciudadanía, estamos hartos de este tipo de decisiones que desencadenas los aumentos de prácticamente todo y, como de costumbre, afectando a los segmentos más vulnerables de la población.

ESTAMOS HARTOS DE LA BURLA constante y de la ausencia de autocrítica del gobierno al premiar y nombrar a Videgaray como canciller, el artífice de la debacle económica y el desastre financiero, el promotor de las reformas hacendaria y energética, quien por inepto disparó la deuda externa y de ribete apoya a Trump.

ESTAMOS HARTOS DE LA INSENSIBILIDAD de los diputados federales que mientras balbucean pretextos se auto adjudicaron un aguinaldo de $140 mil, un bono navideño de $150 mil, un apoyo de $141 mil y un bono de fin de año de $109 mil pesos. Pero eso sí, ya aumentaron el salario mínimo a $80 pesos diarios.

ESTAMOS HARTOS TAMBIÉN DEL CINISMO y doble discurso de los legisladores que renuncian para querer ocupar otro cargo, para seguir siendo ser parte de lo mismo, por pretender que no pasa nada, que sólo buscan llevar agua a su molino para seguir conservando el poder y sus privilegios.

ESTAMOS HARTOS TAMBIÉN DE LA indiferencia y tolerancia del aparato gubernamental frente a la creciente práctica de la corrupción que todo salpica, que les vale y de la impunidad del “háganle como quieran”, y cuando son evidenciados y exhibidos se hacen los ofendidos diciendo que se atenta contra su honor.

TAMBIÉN ESTAMOS HARTOS DE LA indignante impartición de justicia, lenta, manoseada y turbia que sirve y obedece a los intereses del mejor postor.

ESTAMOS HARTOS DE LA INSENSIBILIDAD por los altos sueldos y prestaciones desproporcionadas de los consejeros del INE, de los magistrados, así como de las subvenciones y recursos millonarios que se les asignan a los partidos políticos, saturados de vividores, que no dan la cara y que rara vez rinden cuentas; y cuando lo hacen no pasa nada.

ESTAMOS HARTOS TAMBIÉN DE AQUELLOS políticos que se acuerdan de nosotros sólo en época electoral, que todo prometen y nada cumplen, que en vez de servir a la gente se sirven de la gente para satisfacer sus turbios intereses particulares; esos políticos que a la hora de los trancazos se esconden como avestruces y les falta valor para dar la cara. Estamos hartos de la incapacidad política del aparato gubernamental para dialogar, consensar y por no saber ser parte de la solución en vez de ser el problema.

ESTAMOS HARTOS DE LOS CONCESIONARIOS y líderes sindicales del transporte público que abusan subiendo los precios del pasaje mientras solapan los bajos salarios y ausencia de prestaciones para sus choferes.

ESTAMOS HARTOS POR LA INSENSIBILIDAD de las autoridades que han solapado el lamentable estado en que se encuentran los servicios de salud pública, con instalaciones pésimas y personal prepotente que maltrata y humilla a los pacientes, sin consideración alguna y tratándonos como objetos y no como sujetos.

ESTAMOS HARTOS DE AQUELLOS PROFESORES que en vez de enseñar y participar activamente en la formación de ciudadanos útiles, sólo buscan el provecho personal disfrazado de comisiones, aviadurías o cargos sindicales; esos profesores a quienes les importa un bledo transformar el modelo pedagógico que nos permita dejar de ser un país de mano de obra barata, dependiente y vulnerable.

ESTAMOS HARTOS DE QUE LOS servidores públicos -burócratas y policías- que se sienten miembros de la casta divina, los que no cumplen con sus obligaciones, que maltratan y ofenden a los ciudadanos, olvidándose que somos nosotros quienes les pagamos sus salarios.

TAMBIÉN ESTAMOS HARTOS DE LA violencia de género, de la discriminación y de todos aquellos que sólo piensan en su bienestar particular pasando por encima de los demás, desde los comerciantes voraces hasta los automovilistas que no respetan a los peatones ni a los ciclistas.

PERO SOBRE TODO, ESTAMOS HARTOS de quienes quieren llevar agua a su molino desinformando, que con intereses perversos pretenden desviar la espontaneidad de la participación colectiva mediante la provocación, con versiones catastróficas e inoculando el pánico social para inhibir la protesta social espontánea.

ADEMÁS DE PROTESTAR Y MANIFESTAR el hartazgo, es momento también de decir ya basta.

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