5 lecturas





Monclova Coah.- REGRESAR A MI PUEBLO, ES echar atrás la memoria y revivir tantas y tantas historias…

DE TODOS AQUELLOS QUE CORRÍAMOS descalzos por la calle, quedan pocos, muchos se han ido, otros tantos han muerto, el vicio se los llevó.

EN CADA ANÉCDOTA UNA HISTORIA, y la recuerdo ahora que mi ma´linda se enfrasca con mi hermano mayor en una discusión sobre los matrimonios entre personas del mismo sexo.

RECUERDO ESE DÍA CUANDO MI tío “Veneno” nos decía a mi hermano Adlay y a su servilleta: “Mira, ese es un maricón”.

EL NEGRITO ADLAY SE LE quedó mirando y luego se dirigió a mí con una sonrisa… “¿malicón?” LLEVABA EL PELO PINTADO DE rubio, un pantalón verde chillante y camisa de flores… calzaba sandalias y caminaba a paso delicado.

SEIS Y CUATRO AÑOS… ÉL era el mayor.

EL NEGRO ADLAY, MI HERMANO mayor, se tendió con la panza hacia el techo y comenzó a juguetear con un soldadito sin cabeza.

ENTONCES LANCÉ LA ALERTA…

“¡MIRA… EL MARICÓN!” Y MI HERMANITO SE TIRÓ entonces panza en tierra, asomó la cabeza por entre el barandal de madera y le llamó…

“PSSST… PSSSSST… MALICÓN… MALICÓN”.

EL VARÓN NI SIQUIERA VOLTEÓ a verle, mientras yo sonreía nervioso…

ADLAY SE ENCOGIÓ DE HOMBROS… “A lo mejol no se llama así”.

Y REGRESÓ CON UNA BOLSA transparente con huevos adentro.

“PSSST… PSSSST… MALICÓN… HEY… MALICÓN”.

CREO QUE DEBIERON SER SIETE… quizás ocho las veces en que pasó frente a nosotros aquel día, y comenzábamos a aburrirnos.

ENTONCES CONVOCAMOS A REUNIÓN.

EL OMBLIGÓN HERMANO DEL “ESPINILLAS”… El Chino Edi… Chibirico…

NEGRIZA EN PLENO, LES PLATICAMOS del muchacho que parecía mujer.

Y FUE ENTONCES QUE A la novena vez que pasaba ya no fue solamente el Negro Adlay quien le llamó… unimos nuestras voces a coro y le llamamos…

“¡MARICÓOOOOON!… ¡MARICÓOOOON!” ESTA VEZ SÍ QUE HA volteado y se dirigió hacia nuestra casa, pero no se dirigió a nosotros; llamó a mi madre y le dio la queja de que le estábamos gritando aquellas palabras que seguramente, no entendíamos.

CLARO, DE LA MANO DE una chancla recibimos nuestra primera lección de pluralidad y tolerancia a la gente distinta.

.(JavaScript must be enabled to view this email address)
Comparte ese artículo: Facebook Favicon Facebook Google Bookmarks Favicon Google Bookmarks Twitter Favicon Twitter YahooMyWeb Favicon YahooMyWeb