Entre comerciales aparecería la angustia producida por las continuas alzas del aceite, pasta, arroz, aceite, azúcar, sal, tortilla, huevo, carne, galletas, refrescos, cerveza, detergentes, pasta dental y jabón para lavar. Las neuronas del mexicano promedio se estirarían y arrancarían el pelo con desesperación.
E imaginarían ver a Marco Antonio Regil declarar con su voz de niño chiflado: “No se preocupe señora, si ‘el chivo’ tiende a volverse anoréxico. Si éste no le alcanza para nada, despreocúpese. ¡Cómprese unos tenis para bajar de peso en cómodas mensualidades!”.
Terminan los comerciales y aparecería Sabine Moussier gritando voz en cuello: “¡Maldita enfermedad! Sufro desde hace 5 meses y lucho por mi vida. Para curarme he hecho de todo: he ido hasta con santeros y visité un médico que cura con imanes, tomo agua bendita y hasta me unto aceites”.
Cambio de cuadro. Surge Pepillo Origel con un flash informativo: “Conozca la verdad del escándalo en ‘Muévete’: Entre ofensas, gritos y groserías, Roberto Romagnoli, el productor, corrió a Latin Lover. América, una de las edecanes del programa, afirma que “si Latin explotó fue porque se dice que ‘andaba’ con Roberto y por eso lo aguantaba tanto”.
Las neuronas del mexicano harían un esfuerzo para distraerse de imagen tan brutal, y pensarían en el juego del “Tri” contra Corea, en la carne asada del próximo sábado en la casa del compadre, o en las tentaciones eróticas insatisfechas que vive en su oficina cada día.
Empero, en su pantalla mental las imágenes fluirían sin cesar: “Detuvieron a la mamá de Gloria Trevi porque está acusada de evasión fiscal por 28 millones de pesos, y sólo para salir bajo fianza, debe pagar 27 millones. Su destino está en el reclusorio”.
“Marco Antonio Solís, ‘El Buki’, ídolo de las multitudes, despide con mucha tristeza a su querida mamá, y declara: ‘mi madre ya está junto a mi padre, el hombre que la amó, y en el cielo seguirán su increíble historia de unión’”. Las neuronas del mexicano promedio lloran y cantan con “El Buki”, “Mi Eterno Amor Secreto”. Los coros de los ángeles alcanzarían a escucharse, o al menos, así lo imaginaría este compatriota.
De repente sus neuronas harían sinapsis y le mentarían la madre a Felipe Calderón, porque “el chivo” anoréxico no les alcanza para comer, apoyar a sus hijos en la escuela, subirse al autobús, pasear, o manejar “el vocho” familiar como antaño.
Brotan los comerciales de nuevo, “No se quede atrás. Compre un nuevo automóvil Lincoln MKZ 2010. Un nuevo y lujoso caballo de batalla en nuestro país”. “Tómese a mi salud, un trago de mi cognac favorito, Richard Hennessy”. “Lencería de Victoria’s Secret: Haga que su amada cumpla sus fantasías más secretas sin sentirse culpable por ello”. “Realiza tu sueño. Construye el castillo familiar en el fraccionamiento cerrado ‘Las Arboledas’. Ahí encontrarás áreas verdes, juegos infantiles, dos gimnasios, cuatro albercas, y vigilancia las 24 horas, los 365 días del año”.
Las neuronas buscarían evadirse, pero temen ordenarle al mexicano promedio que salga a la tienda de la esquina o al supermercado por “las cheves”, “las caguamas”, o “el pisto”. El miedo no anda en burro. Sólo en 2008 y 2009 alrededor de 10 mil jóvenes, entre los 15 y 29 años, murieron en situaciones violentas. Las neuronas en una segunda sinapsis, le mentarían la madre a Calderón de nuevo.
Sin embargo, rápidamente aflorarían las imágenes seductoras de nuevo: “A Mariana Seoane, el amor de Rodrigo Nehme se le nota y la tiene mejor que nunca”. “Ante más de 5 mil personas, el elenco de ‘Atrévete a Soñar’, ofreció un gran concierto en Veracruz, para festejar el final de la telenovela”. “Con una ceremonia sin sacerdote, Chantal Andere ‘bautizó’ a su hija Natalia”.
En esta última hora, las neuronas del mexicano promedio habrían absorbido 39 mensajes publicitarios sobre “la necesidad” de consumir comida chatarra. Por ello, sacan sus sombrillas para protegerse sin éxito de la tormenta de cheetos, chamoy, ruffles, hamburguesas, pollo frito, papas a la francesa, chicharroncitos, tamalitos, taquitos, tostaditas y refrescos de cola.
“Colate, el esposo de Paulina Rubio, la chica dorada, confiesa a estas abrumadas neuronas que, para su tranquilidad, ‘el día que tenga familia con Pau, a lo mejor seré yo el que vaya a trabajar’”.
Y sus neuronas, estimado lector: ¿Cómo se portan? Las mías, no estoy seguro.
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