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Juan Latapí
Juan Latapí
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17 Abril 2016 03:10:52
Ya hora con nosotros…
ES INNEGABLE QUE HAN INVADIDO nuestra vida diaria y van modificando nuestras costumbres. Nos acompañan prácticamente las 24 horas del día, en todo lugar y ya no hay punto de retorno.

EL CADA VEZ MÁS FÁCIL acceso a los dispositivos móviles ha ido creando una dependencia que se está transformando en adicción, sobre todo entre las nuevas generaciones.
SON INDISCUTIBLES LOS BENEFICIOS QUE aportan estos dispositivos, sin embargo su dependencia y abuso, además de afectar nuestra salud física y mental, están modificando de manera decisiva las formaciones sociales, culturales y psicológicas.

LA ADICCIÓN A TELÉFONOS CELULARES, tablets, computadoras y videojuegos ha provocado las llamadas tecno-enfermedades, tanto físicas como psicológicas. Los síndromes psicológicos por esta dependencia se asocian al estrés, a la ansiedad, a la soledad y al aislamiento, entre otros.

POR SU PARTE, LOS EFECTOS físicos de las tecno-enfermedades van desde el síndrome de la vibración fantasma hasta la fatiga visual, el dolor de espalda, el síndrome del mouse, la wiititis -músculos y miembros atrofiados por el abuso de los videojuegos Wii-, obesidad, insomnio, contracturas y sordera, entre otros.

DE ACUERDO CON EL ESPECIALISTA Jacob Bañuelos, estas afecciones se padecen tanto en el campo laboral como en el privado. Por su parte, la Organización Internacional del Trabajo ha señalado que estos padecimientos provocan la pérdida del 4 por ciento del Producto Interno Bruto mundial, estimado en 1.25 billones de dólares.

EN MÉXICO –SEGÚN EL INEGI- más del 90 por ciento de la población dispone de un teléfono celular y hay más de 60 millones de cuentas en Facebook, incluyendo niños; nuestro país es el quinto a nivel mundial en cantidad de usuarios de esta red social.

A PESAR DE QUE MUCHO se menciona la adicción a los teléfonos celulares, pocos reconocen tal dependencia. A diario vemos gente conduciendo y usando el celular simultáneamente; no falta quien interrumpa una conversación por atender el celular; en la mesa, en el baño, a un lado de la cama, sobre el escritorio, en la bolsa, en una funda o en la mano, está siempre el celular, consultado constantemente.

Y POR SUPUESTO QUE A diario crece la angustia ante el olvido o la pérdida del celular o por no tener señal.

LA PROLIFERACIÓN DE AFECTACIONES EMOCIONALES ocasionada por la dependencia de los dispositivos móviles ha provocado que varios jóvenes padezcan depresión social ocasionada por falta de amigos y “likes” en las redes sociales o porque son víctimas del cyber-bullying.

OTRO FACTOR QUE ESTÁ ATROFIANDO la capacidad del cerebro para retener información es el llamado “efecto Google”, al tener todo al alcance con sólo un clic.

UNA DE LAS TECNO-ENFERMEDADES QUE ya afecta a los niños es la cibercondría –síntomas de tal o cual enfermedad encontrados en Google. Ante un simple dolor de cabeza, el diagnóstico del “Doctor Google” será un terrible tumor cerebral, cuando menos.

SI EN LOS ADULTOS LLAMA la atención este tipo de situaciones, entre los niños es un serio problema en potencia, ya que la gran mayoría de los padres ni se enteran de la información que consumen sus hijos a través de los dispositivos móviles y por lo mismo no les importa ni interesa estar al tanto de ello. Por el contrario, niegan que sus hijos sean adictos a tales dispositivos.

SE HA VUELTO COMÚN ESCUCHAR a padres de familia decir que sus niños sufren estrés o depresión, sin darse cuenta que el uso inapropiado de dispositivos móviles es en gran medida el causante.

EL ABUSO DE LOS VIDEOJUEGOS –casi siempre violentos-, redes sociales e Internet, además de provocar obesidad, ocasionan que los jóvenes se vayan aislando de su entorno, encerrándose en su pequeño y limitado mundo, atrofiando su capacidad de interacción social y de solidaridad.

YA NO NOS SORPRENDEN LAS noticias de jóvenes que atentan contra su vida por que les castigan el celular. Así está la adicción.

SIN SER NOSTÁLGICO SE PUEDE afirmar que ya se acabaron los tiempos de jugar en la calle con un balón, andar en bicicleta, caerse, rasparse y levantarse para seguir jugando sin tener que ir al hospital; subirse a los árboles, jugar con la imaginación al aire libre, y un gran etcétera.

HOY EN DÍA EL SOBREPROTECCIONISMO de los padres ya no deja a sus hijos jugar en la calle, lo que también ha ocasionado que estos niños pierdan la capacidad de saber cuidarse y sean fáciles víctimas del bullying.

LA INVASIÓN Y EL ABUSO de las nuevas tecnologías digitales en nuestra vida diaria están generando una nueva cultura de tipo emocional, física y social que obliga a tomar medidas educativas preventivas empezando por el hogar.

DESAFORTUNADAMENTE, EN MONCLOVA PRÁCTICAMENTE NO hay alternativas; la promoción del deporte infantil es mínima y las ofertas artísticas y culturales para niños son prácticamente nulas y carentes de imaginación.

TAL PARECE QUE ESAS NUEVAS generaciones ya cambiaron su libertad y salud por la adicción a novedosos gadgets.

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